Día Mundial de la Salud Mental

sábado, 10 de octubre de 2026

Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. La jornada se conmemoró por primera vez en 1992 por iniciativa de la Federación Mundial para la Salud Mental y, actualmente, la Organización Mundial de la Salud la mantiene entre sus campañas internacionales para aumentar la concienciación sobre los problemas de salud mental y movilizar esfuerzos para mejorar su atención.

En 2026, la OMS centra la campaña en el lema en inglés "Lived experiences heard: real voices, real change", que podemos traducir como "Escuchar las experiencias vividas: voces reales, cambios reales". La propuesta va más allá de pedir a las personas que cuenten su historia: reivindica que quienes viven o han vivido un problema de salud mental puedan participar de forma significativa en el diseño, desarrollo y evaluación de los servicios y de las decisiones que afectan a su atención.

Este enfoque coincide con uno de los principios de la Estrategia de Asistencia en Salud Mental de Castilla y León 2024-2030: avanzar hacia una atención centrada en la persona, respetuosa con sus derechos y su proyecto de vida, fomentando su participación y la de sus familias y cuidadores.

Salud mental no significa simplemente no tener un trastorno mental

La salud mental forma parte de nuestra salud general. La OMS la define como un estado de bienestar mental que permite afrontar las situaciones de estrés de la vida, desarrollar nuestras capacidades, aprender y trabajar y contribuir a nuestra comunidad. No permanecemos siempre en el mismo punto: nuestra salud mental puede cambiar a lo largo de la vida dependiendo de factores personales, familiares, sociales y ambientales.

Conviene hacer una precisión: la salud mental no es una enfermedad concreta y, por tanto, no existe un único conjunto de síntomas, una prueba diagnóstica o un tratamiento para "la salud mental". Dentro de este ámbito encontramos problemas muy diferentes, como los trastornos de ansiedad, la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria, el trastorno bipolar o los trastornos psicóticos, entre otros.

Según los datos actualizados por la OMS en septiembre de 2026, más de mil millones de personas viven con alguna afección de salud mental en el mundo y cerca de una de cada siete personas presenta un trastorno mental. Los trastornos de ansiedad y los depresivos son los más frecuentes.

¿Cuándo debemos prestar atención?

Sentirse triste, preocupado, enfadado o atravesar momentos de estrés forma parte de la vida y no significa necesariamente que exista un trastorno mental. Lo importante es observar la intensidad de lo que ocurre, cuánto tiempo dura y, especialmente, cómo afecta a la vida cotidiana.

Conviene pedir ayuda cuando los cambios emocionales o de comportamiento persisten, generan un sufrimiento importante o dificultan estudiar, trabajar, relacionarse, descansar o realizar las actividades habituales. Una tristeza intensa y mantenida, pérdida de interés por cosas que antes resultaban agradables, preocupación o miedo difíciles de controlar, aislamiento, alteraciones importantes del sueño o del apetito, irritabilidad persistente, pérdida de energía, dificultades para concentrarse o cambios llamativos en la forma de pensar o comportarse pueden ser señales que merece la pena consultar.

También requieren una valoración rápida la aparición de alucinaciones, ideas muy alejadas de la realidad, desorganización importante de la conducta o cualquier situación en la que la persona pueda ponerse en peligro a sí misma o a otras personas.

Y hay una señal ante la que nunca debemos mirar hacia otro lado: expresar deseos de morir, hablar de suicidio o pensar en hacerse daño. Preguntar directamente por estas ideas no las provoca; puede facilitar que la persona explique lo que está viviendo y reciba ayuda.

En España, la Línea 024 ofrece atención gratuita, confidencial y disponible las 24 horas para personas con pensamientos o riesgo de conducta suicida y para sus familiares y allegados. Si existe una emergencia o un riesgo vital inminente, debe llamarse directamente al 112.



¿Cómo se diagnostica un problema de salud mental?

No existe una única prueba para diagnosticar los trastornos mentales. La valoración se basa fundamentalmente en una entrevista clínica en la que se analiza qué está ocurriendo, desde cuándo, con qué intensidad y cómo está afectando a la vida familiar, social, educativa o laboral de la persona.

También se tienen en cuenta los antecedentes personales y familiares, otras enfermedades, acontecimientos vitales importantes, el consumo de alcohol u otras sustancias, los tratamientos que se estén utilizando y el entorno familiar y social. Dependiendo de la situación pueden realizarse exploraciones o pruebas complementarias para descartar problemas físicos capaces de producir síntomas similares.

En Castilla y León, los Equipos de Atención Primaria constituyen la puerta de entrada para la primera atención y valoración de muchos problemas de salud mental. Cuando la intensidad, la complejidad o la duración del problema requieren una atención especializada, la persona puede ser derivada al Equipo de Salud Mental correspondiente. Este modelo forma parte de la actual Estrategia de Asistencia en Salud Mental de Castilla y León 2024-2030.

¿Existe tratamiento?

Sí. Muchos problemas de salud mental pueden mejorar de forma importante y existen intervenciones eficaces. El tratamiento debe adaptarse al diagnóstico, la situación y las preferencias de cada persona y puede combinar diferentes medidas.

Puede incluir intervenciones psicológicas, educación y apoyo para comprender y manejar el problema, acompañamiento familiar y social, rehabilitación y recuperación de las actividades cotidianas y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico. Mantener rutinas, cuidar el sueño, realizar actividad física, conservar las relaciones sociales y reducir el consumo de sustancias perjudiciales también puede formar parte del plan de recuperación, pero estas medidas no sustituyen la atención profesional cuando existe un trastorno mental.

La atención no debería centrarse únicamente en reducir síntomas. La OMS promueve modelos comunitarios y centrados en la persona que permitan mantener los vínculos familiares y sociales, participar en las decisiones y desarrollar un proyecto de vida propio. Precisamente, el Día Mundial de la Salud Mental de 2026 insiste en que la experiencia de las personas que utilizan estos servicios constituye también una fuente de conocimiento que debe tenerse en cuenta para mejorarlos.

La Estrategia de Castilla y León sigue esta misma orientación y contempla la coordinación entre Atención Primaria, los recursos especializados de salud mental, otros servicios sanitarios, servicios sociales, asociaciones, familias y cuidadores para favorecer una atención continuada y adaptada a las necesidades de cada persona.

¿Cómo puedo participar?

Este 10 de octubre podemos empezar por algo sencillo: hablar de salud mental con la misma naturalidad con la que hablamos de cualquier otro problema de salud. Escuchar sin juzgar, evitar utilizar los diagnósticos como etiquetas, preguntar a una persona qué necesita en lugar de decidir por ella y animar a buscar ayuda profesional cuando el malestar empieza a interferir en su vida son formas concretas de contribuir.

Pero la campaña de 2026 nos invita a ir un paso más allá. No se trata solamente de escuchar testimonios. Las personas que han vivido un problema de salud mental pueden aportar conocimiento para diseñar mejores servicios, detectar necesidades que pueden pasar inadvertidas y hacer que la atención sea más humana y cercana.

Escuchar es importante. Hacer que esa voz participe en las decisiones es el siguiente paso.