Día Internacional de las Personas de Edad
Día Internacional de las Personas de Edad
Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas de Edad. La jornada fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1990 mediante la resolución 45/106 y se celebró por primera vez en 1991. Su objetivo es reconocer la contribución de las personas mayores a la sociedad y llamar la atención sobre los retos que acompañan al envejecimiento de la población, promoviendo sus derechos, su autonomía, su participación y su bienestar.
Esta celebración cobra especial importancia en un momento en el que vivimos más años. Pero vivir más no debe significar simplemente acumular años, sino intentar mantener durante el mayor tiempo posible la capacidad para hacer aquello que cada persona considera importante. La Organización Mundial de la Salud define precisamente el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar durante la vejez.
En Castilla y León, donde el envejecimiento y el sobreenvejecimiento de la población tienen un peso especialmente importante, la atención sanitaria a las personas mayores constituye una prioridad. El objetivo no es solo tratar enfermedades, sino preservar la autonomía, prevenir la dependencia y favorecer que las personas puedan continuar participando activamente en su familia y en su comunidad.
Envejecer no es una enfermedad
Cumplir años implica cambios en nuestro organismo, pero no significa necesariamente enfermedad, dependencia o pérdida de autonomía. Dos personas de la misma edad pueden tener capacidades y necesidades completamente diferentes.
Por eso, cada vez se presta más atención a la capacidad funcional: cómo se mueve una persona, cómo realiza sus actividades cotidianas, cómo se alimenta, cómo mantiene sus relaciones, cómo oye y ve, cómo se encuentra emocionalmente o cómo conserva sus capacidades cognitivas.
Uno de los aspectos especialmente importantes es la fragilidad. No es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Se trata de una situación en la que disminuyen progresivamente las reservas físicas y funcionales y la persona se vuelve más vulnerable ante problemas como una infección, una caída o un periodo de inmovilidad. La buena noticia es que la fragilidad puede detectarse y, especialmente en sus fases iniciales, puede prevenirse e incluso revertirse mediante intervenciones adecuadas. El Ministerio de Sanidad ha actualizado en 2026 sus recomendaciones para la prevención de la fragilidad y las caídas en las personas mayores.
¿Qué cambios conviene vigilar?
Hay cambios que no deberían atribuirse simplemente a "cosas de la edad". Perder fuerza o velocidad al caminar, comenzar a tener dificultades para levantarse de una silla, sufrir caídas repetidas, perder peso sin pretenderlo, abandonar progresivamente actividades habituales o necesitar cada vez más ayuda para tareas que antes se realizaban de forma autónoma merecen ser valorados.
También debemos prestar atención a cambios importantes en la memoria o la orientación, alteraciones persistentes del estado de ánimo, dificultades de visión o audición, problemas de alimentación, aislamiento social o modificaciones importantes del sueño.
Detectar estos cambios a tiempo permite intervenir antes de que se produzca una pérdida mayor de capacidad.
¿Cómo se valora la salud de una persona mayor?
No existe una única prueba que determine si una persona está envejeciendo de forma saludable. La valoración debe tener en cuenta tanto las enfermedades que pueda presentar como su situación física, funcional, cognitiva, emocional y social.
En Atención Primaria pueden valorarse aspectos como la movilidad, la fuerza, el riesgo de caídas, la alimentación, la memoria, el estado emocional, la visión y la audición, los tratamientos que utiliza y la capacidad para realizar las actividades habituales.
Esta valoración resulta especialmente útil para detectar precozmente la fragilidad y establecer medidas individualizadas antes de que aparezca una discapacidad. El enfoque actual del Sistema Nacional de Salud sitúa precisamente el mantenimiento de la autonomía y la capacidad funcional entre los principales objetivos de la atención a las personas mayores.
¿Qué podemos hacer para envejecer con más salud?
Nunca es demasiado tarde para cuidar nuestra salud. Mantenerse físicamente activo es una de las medidas más importantes. Caminar es beneficioso, pero también es necesario trabajar la fuerza, el equilibrio y la movilidad. En las personas mayores, el ejercicio multicomponente tiene un papel especialmente relevante para mantener la función y prevenir la fragilidad y las caídas. Las recomendaciones nacionales sobre este tipo de ejercicio han sido actualizadas en 2026.
También es importante mantener una alimentación variada y suficiente, cuidar el descanso, evitar el tabaco y el consumo perjudicial de alcohol, realizar las revisiones y vacunaciones recomendadas y seguir adecuadamente los tratamientos prescritos.
La salud, sin embargo, no depende solamente del cuerpo. Mantener relaciones sociales, participar en actividades comunitarias, aprender cosas nuevas, sentirse útil y conservar vínculos familiares y sociales forman parte del envejecimiento saludable. La OMS recuerda que el aislamiento social y la soledad pueden afectar tanto a la salud física como a la mental y a la calidad de vida.
En la Escuela de Pacientes de Castilla y León se insiste precisamente en esta visión integral: cuidar el cuerpo y la mente, mantener las relaciones, continuar tomando decisiones sobre nuestra propia salud y conservar la autonomía el mayor tiempo posible.
¿Cómo puedo participar?
Este 1 de octubre puede ser una oportunidad para cambiar también nuestra forma de mirar la edad. Podemos escuchar a las personas mayores, respetar sus decisiones y evitar asumir que necesitan ayuda simplemente por tener más años.
También podemos acompañar a una persona que se encuentre sola, facilitar que continúe participando en las actividades que le gustan, promover el ejercicio y la vida activa o ayudar a identificar pequeños cambios que puedan indicar pérdida de fuerza, equilibrio o autonomía.
Y podemos empezar por nosotros mismos. El envejecimiento saludable se construye durante toda la vida. Movernos, cuidar nuestra alimentación, mantener relaciones sociales, participar en nuestra comunidad y cuidar nuestra salud hoy también es invertir en cómo queremos vivir mañana.
Cumplir años es inevitable. Perder la autonomía no tiene por qué serlo.

















