Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos

miércoles, 18 de noviembre de 2026

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Del 18 al 24 de noviembre se celebra la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, una de las campañas oficiales de salud de la Organización Mundial de la Salud. La iniciativa comenzó en 2015 como Semana Mundial de Concienciación sobre los Antibióticos y, en 2020, amplió su enfoque para incluir todos los antimicrobianos. Desde entonces se celebra cada año del 18 al 24 de noviembre.

Actualmente la campaña está impulsada conjuntamente por la OMS, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Mundial de Sanidad Animal, que trabajan desde el enfoque de "Una sola salud": la salud de las personas, los animales y el medioambiente está estrechamente relacionada.

En 2026 el lema es "Una sola salud, una sola acción: prevenir la RAM ya". El mensaje recuerda que la resistencia a los antimicrobianos no es únicamente un problema del futuro ni exclusivamente hospitalario. Las decisiones que tomamos hoy sobre cómo prevenir infecciones y utilizar estos medicamentos condicionan que sigan siendo eficaces mañana.

¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos?

Los antimicrobianos son medicamentos utilizados para prevenir o tratar infecciones causadas por microorganismos. Incluyen los antibióticos frente a determinadas bacterias, pero también otros tratamientos dirigidos frente a virus, hongos o parásitos.

La resistencia aparece cuando esos microorganismos cambian y dejan de responder adecuadamente a los tratamientos que antes conseguían eliminarlos o controlar su crecimiento. Como consecuencia, algunas infecciones se vuelven más difíciles de tratar, pueden durar más tiempo y aumenta el riesgo de complicaciones, transmisión, ingreso hospitalario e incluso muerte.

Hay una idea que conviene aclarar: no es nuestro cuerpo el que se vuelve resistente al antibiótico. Son las bacterias las que desarrollan resistencia. Y esas bacterias resistentes pueden transmitirse posteriormente a otras personas, incluso a personas que nunca hayan tomado ese antibiótico.

La dimensión del problema es importante. Según los datos actualizados de la OMS, la resistencia bacteriana está asociada cada año a millones de muertes en todo el mundo y continúa aumentando en numerosas combinaciones de bacterias y antibióticos.

¿Por qué aparecen las resistencias?

La resistencia puede producirse de forma natural, pero su aparición y propagación se acelera cuando los antimicrobianos se utilizan de forma inadecuada o excesiva.

Uno de los ejemplos más conocidos es utilizar antibióticos para tratar infecciones provocadas por virus. Un antibiótico no cura un resfriado ni una gripe. Tampoco debemos reutilizar tratamientos que sobraron de una infección anterior, compartirlos con otra persona ni modificar por nuestra cuenta la pauta que nos ha indicado un profesional.

Pero sería demasiado simplista responsabilizar únicamente al paciente. La resistencia a los antimicrobianos es un problema complejo en el que también influyen la forma de prescribir estos medicamentos, su utilización en animales, la prevención y control de las infecciones, la vacunación, el saneamiento, el acceso a pruebas diagnósticas, los residuos que llegan al medioambiente y la vigilancia de las resistencias. Por eso la estrategia actual se basa en "Una sola salud".

¿Una infección resistente produce síntomas diferentes?

No necesariamente. Una infección causada por una bacteria resistente puede producir los mismos síntomas que una infección causada por una bacteria sensible.

La sospecha puede aparecer cuando una infección no evoluciona como se esperaba o cuando existen determinadas circunstancias clínicas o antecedentes que aumentan la probabilidad de resistencia. Pero no podemos saber simplemente por los síntomas si una bacteria es resistente.

Cuando es necesario identificar el microorganismo responsable, pueden tomarse muestras —por ejemplo, de sangre, orina, secreciones u otros tejidos— para estudiarlas en el laboratorio. El análisis microbiológico permite identificar el microorganismo y, cuando está indicado, comprobar frente a qué tratamientos es sensible o resistente. Esta información ayuda a seleccionar la alternativa terapéutica más adecuada.

¿Qué ocurre si una infección es resistente?

Una infección resistente puede limitar las opciones disponibles para tratarla. En ocasiones será necesario recurrir a otras alternativas, tratamientos más complejos o prolongados y un seguimiento más estrecho. Las infecciones más graves pueden requerir atención hospitalaria y medidas adicionales de control para evitar su transmisión.

Por eso preservar la eficacia de los antimicrobianos es importante no solo para tratar una infección corriente. La resistencia puede comprometer también procedimientos médicos que hoy realizamos de forma habitual, como determinadas intervenciones quirúrgicas, tratamientos oncológicos, trasplantes o la atención de pacientes especialmente vulnerables.

El objetivo no es utilizar "menos antibióticos" a cualquier precio. Quien necesita un antibiótico debe recibirlo. Lo importante es utilizarlo únicamente cuando está indicado, escoger el tratamiento adecuado y hacerlo durante el tiempo necesario.

¿Qué estamos haciendo en España?

España cuenta desde 2014 con el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), coordinado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Actualmente está vigente el PRAN 2025-2027, en el que participan los ministerios implicados, todas las comunidades autónomas, sociedades científicas, organizaciones profesionales, universidades y cientos de expertos. Su enfoque integra salud humana, salud animal y medioambiente.

Los últimos datos publicados por la AEMPS en 2026 muestran una evolución favorable del consumo de antibióticos en salud humana respecto a años anteriores. Es una buena noticia, aunque disminuir el consumo por sí solo no es suficiente: también es necesario mejorar la adecuación de cada prescripción y continuar vigilando las resistencias.

Entre las herramientas desarrolladas se encuentran los Programas de Optimización de Uso de los Antibióticos (PROA). Su objetivo es ayudar a utilizar estos tratamientos de la mejor manera posible, mejorando los resultados en las personas que realmente los necesitan y reduciendo al mismo tiempo los efectos adversos y la aparición de resistencias. Estos programas se desarrollan tanto en hospitales como en Atención Primaria.

¿Y en Castilla y León?

Castilla y León participa activamente en esta estrategia. El Portal de Salud de Sacyl dispone de un espacio específico sobre resistencia a los antibióticos y de materiales dirigidos tanto a ciudadanía como a profesionales. Los equipos PROA trabajan sobre la calidad de la prescripción, el seguimiento del consumo, las resistencias observadas y las recomendaciones para adultos y población pediátrica.

Una de las herramientas que Sacyl está impulsando es la prescripción diferida de antibióticos. En algunas infecciones no complicadas en las que existe duda sobre la necesidad inmediata de un antibiótico, el profesional puede realizar la prescripción pero indicar que solo se inicie si los síntomas no mejoran o empeoran después de unos días. En 2026 esta posibilidad quedó integrada específicamente en el módulo de prescripción de Sacyl para determinadas situaciones.

No significa retrasar un tratamiento que una persona necesita. Se utiliza únicamente en situaciones seleccionadas en las que el profesional considera seguro observar la evolución antes de iniciarlo. Es una forma de evitar tratamientos innecesarios manteniendo al mismo tiempo la posibilidad de utilizarlos si finalmente son necesarios.

También durante 2026 el Portal del Medicamento de Castilla y León ha informado de otra medida impulsada por el PRAN: adaptar el tamaño de determinados envases de antimicrobianos a las duraciones actuales de los tratamientos. El objetivo es reducir los medicamentos sobrantes en los hogares y, con ello, disminuir el riesgo de reutilización y automedicación.

Porque guardar "por si acaso" un antibiótico que nos ha sobrado no es una buena idea. Sacyl recomienda no almacenar ni reutilizar estos medicamentos y consultar en la farmacia sobre su correcta eliminación.

¿Los antibióticos son siempre necesarios?

Esta es precisamente una de las preguntas que abordamos también en el podcast de la Escuela de Pacientes.

Coincidiendo con esta Semana Mundial, acompañamos esta publicación con un fragmento de nuestro podcast en el que hablamos sobre cuándo son necesarios los antibióticos y cuándo no, por qué no sirven frente a los virus y por qué utilizarlos solamente cuando están indicados protege tanto nuestra salud como la de toda la comunidad.

A veces podemos interpretar que salir de una consulta sin un antibiótico significa que "no nos han dado nada". Sin embargo, muchas infecciones frecuentes, especialmente las respiratorias, están producidas por virus y mejoran sin antibióticos. En esos casos, tomarlos no acelera la recuperación y sí puede producir efectos adversos y favorecer la aparición de resistencias.

Escuchar, preguntar y comprender por qué se prescribe —o por qué no se prescribe— un antibiótico forma también parte del uso responsable de estos medicamentos.

Prevenir infecciones también previene resistencias

No todo depende del uso de medicamentos. Cuantas menos infecciones se produzcan, menor será también la necesidad de utilizar antimicrobianos.

La vacunación, una correcta higiene de manos, una adecuada manipulación de los alimentos, las medidas de prevención de infecciones en los centros sanitarios y los hábitos de higiene cotidianos forman parte de la lucha frente a las resistencias.

Este enfoque conecta además con muchas de las recomendaciones que trabajamos desde la Escuela de Pacientes: prevenir una infección evita sufrimiento y complicaciones para la persona, pero también reduce la necesidad de utilizar tratamientos antimicrobianos.

¿Cómo puedo participar?

Durante esta semana podemos empezar por revisar algunos hábitos cotidianos. No debemos tomar antibióticos por nuestra cuenta ni pedirlos para un resfriado o una gripe, reutilizar los que hayan sobrado de otra ocasión o compartirlos con familiares. Si un profesional nos prescribe un tratamiento, debemos seguir las indicaciones recibidas y consultar si tenemos dudas o si nuestra evolución no es la esperada.

También podemos prevenir infecciones mediante la vacunación y la higiene de manos y devolver a la farmacia los restos de medicamentos que ya no necesitamos.

Pero participar también significa comprender que que no nos prescriban un antibiótico no quiere decir que no nos estén tratando. En muchas infecciones, especialmente las provocadas por virus, el antibiótico no aportaría beneficio y podría contribuir a aumentar las resistencias.

Y esta semana te invitamos también a escuchar el podcast de la Escuela de Pacientes sobre si los antibióticos son siempre necesarios. Lo encontraráas en el canal de Youtube de la Escuela o en Spotify si buscas "Tu Salud al Día".

El mensaje de este año es especialmente claro: "Una sola salud, una sola acción". Cada decisión cuenta. Utilizar bien los antimicrobianos hoy ayuda a conseguir que sigan funcionando cuando nosotros, nuestros hijos o las próximas generaciones realmente los necesiten.