Semana Mundial de la Alergia
Semana Mundial de la Alergia
Origen de la Semana Mundial
La Semana Mundial de la Alergia es una iniciativa de la World Allergy Organization, que cada año dedica una semana a mejorar el conocimiento de las enfermedades alérgicas y a recordar la importancia de una atención adecuada. En 2026 se celebrará del 21 al 27 de junio. La propia organización internacional confirma estas fechas y mantiene el mensaje de que la atención a la alergia es una parte esencial de los cuidados de salud.
Esta semana es una oportunidad para hablar de algo muy frecuente, pero a veces infravalorado. La alergia no siempre es "un poco de picor" o "unos estornudos en primavera". En algunas personas puede afectar mucho al descanso, al rendimiento escolar o laboral, al deporte, a la alimentación, a la convivencia o incluso provocar reacciones graves que requieren atención urgente.
Qué es la alergia
La alergia es una respuesta exagerada del sistema inmunitario frente a sustancias que, para la mayoría de las personas, son inofensivas. Estas sustancias se llaman alérgenos y pueden estar en el polen, los ácaros del polvo, los hongos ambientales, los animales, algunos alimentos, determinados medicamentos, el látex o las picaduras de insectos. El Ministerio de Sanidad recoge precisamente estos como algunos de los desencadenantes más habituales.
No todas las alergias son iguales. Algunas afectan sobre todo a la nariz y los ojos, como la rinitis o la conjuntivitis alérgica. Otras pueden afectar a los bronquios y relacionarse con el asma. También existen alergias alimentarias, cutáneas o a medicamentos. Por eso, lo importante no es quedarse solo con el síntoma, sino conocer qué lo provoca, cuándo aparece y cómo se puede prevenir o tratar.
En Castilla y León, una de las alergias más habituales es la alergia al polen. El Portal de Salud de Castilla y León dispone de un espacio específico de "Niveles de polen y alergia", con mapas de previsión, consejos para personas alérgicas, niveles de polen, datos abiertos, información para viajes y recomendaciones.
Signos y síntomas
Los síntomas dependen del tipo de alergia y del órgano afectado. En la alergia respiratoria pueden aparecer estornudos repetidos, picor de nariz, congestión nasal, mucosidad acuosa, picor de ojos, lagrimeo, tos, pitidos en el pecho o sensación de falta de aire. En la piel puede haber ronchas, picor, enrojecimiento o hinchazón. En algunas alergias alimentarias pueden aparecer síntomas digestivos, cutáneos o respiratorios.
Hay señales que deben tomarse especialmente en serio. Si tras el contacto con un alimento, medicamento, picadura u otro posible desencadenante aparece dificultad para respirar, hinchazón de labios, lengua o garganta, mareo intenso, pérdida de conocimiento, sensación de gravedad o afectación de varios órganos a la vez, puede tratarse de una reacción alérgica grave. En ese caso hay que pedir ayuda urgente llamando al 112.
También conviene consultar cuando los síntomas se repiten cada año, interfieren con el sueño o la vida diaria, obligan a limitar actividades, se acompañan de dificultad respiratoria o no mejoran con las medidas habituales. No es necesario resignarse a vivir mal cada primavera o ante cada exposición.
Diagnóstico
El diagnóstico de la alergia debe realizarlo un profesional sanitario, partiendo de una historia clínica detallada. Es importante saber qué síntomas aparecen, cuándo empiezan, cuánto duran, si se repiten en determinadas épocas del año, si se relacionan con alimentos, animales, medicamentos, ejercicio, picaduras o lugares concretos, y si existen antecedentes personales o familiares de alergia o asma.
Según cada caso, pueden realizarse pruebas cutáneas, análisis específicos u otras pruebas indicadas por el especialista. El objetivo es identificar el desencadenante real y evitar diagnósticos erróneos. No todo lo que sienta mal es alergia, y no todas las intolerancias son alergias. Esta diferencia es importante porque las recomendaciones, los riesgos y el tratamiento no son los mismos.
Tratamiento y cuidados
El tratamiento de la alergia debe adaptarse a cada persona y al tipo de alergia. En general, combina varias medidas: evitar o reducir la exposición al alérgeno cuando sea posible, utilizar el tratamiento indicado por los profesionales sanitarios, conocer las señales de empeoramiento y disponer de un plan de actuación si existe riesgo de reacción grave.
En el caso de la alergia al polen, el Portal de Salud de Castilla y León recomienda conocer los tipos de polen a los que se es alérgico, saber en qué época aparecen y consultar la previsión de niveles polínicos. También ofrece consejos específicos elaborados en colaboración con la Sociedad Castellano Leonesa de Alergología e Inmunología Clínica.
Algunas medidas sencillas pueden ayudar: consultar los niveles de polen antes de planificar actividades al aire libre, ventilar la casa en los momentos de menor concentración, evitar tender la ropa en el exterior en días de mucho polen, viajar con las ventanillas cerradas, usar gafas de sol si hay síntomas oculares y ducharse o cambiarse de ropa tras una exposición intensa. Estas medidas no sustituyen al tratamiento indicado, pero pueden mejorar el control de los síntomas.
En algunas personas, cuando la alergia está bien estudiada y cumple determinados criterios, puede valorarse un tratamiento específico dirigido a modificar la respuesta al alérgeno. Esta decisión debe tomarla el equipo sanitario, tras confirmar el diagnóstico y valorar beneficios, riesgos y seguimiento necesario.
Alergia y vida cotidiana
La alergia puede condicionar mucho la vida diaria. Un niño con alergia alimentaria puede necesitar medidas de seguridad en el colegio. Una persona con alergia respiratoria puede dormir peor durante semanas. Quien tiene alergia a picaduras o medicamentos puede vivir con miedo a una reacción inesperada. Por eso es importante que el entorno familiar, educativo, laboral y social entienda la situación sin minimizarla.
La clave es combinar información fiable, diagnóstico correcto y acompañamiento. Ni alarmar ni banalizar. Las personas con alergia pueden hacer una vida activa, pero necesitan conocer sus desencadenantes, saber cómo actuar y tener acceso a recomendaciones claras.
¿Cómo puedo participar?
Puedes participar informándote a través de fuentes fiables y ayudando a que la alergia se entienda mejor. Si tienes síntomas repetidos, consulta en tu centro de salud. Si ya tienes diagnóstico, revisa tus pautas, comprueba si conoces bien tus desencadenantes y pregunta qué hacer ante una reacción importante.
También puedes ayudar respetando las alergias de otras personas. En el colegio, en el trabajo, en actividades comunitarias o en reuniones familiares, una alergia no debe tratarse como una manía. Preguntar, etiquetar bien los alimentos, evitar exposiciones innecesarias y actuar con responsabilidad puede prevenir problemas.
En Castilla y León, las personas con alergia al polen pueden consultar los niveles y previsiones en el Portal de Salud. La Junta de Castilla y León ha actualizado el sistema para que la información del pronóstico de niveles de polen pueda consultarse cualquier día de la semana en las distintas estaciones de la Comunidad.

















