Día Mundial del Riñón

jueves, 12 de marzo de 2026

El Día Mundial del Riñón se celebra cada año el segundo jueves de marzo. Es una iniciativa internacional nacida en 2006 y promovida conjuntamente por la International Society of Nephrology y la International Federation of Kidney Foundations – World Kidney Alliance, con el objetivo de poner la salud renal en el centro de la conversación pública y favorecer la prevención y la detección precoz. En 2026 se conmemora el día el 12 de marzo y el lema oficial vincula salud y entorno: "Kidney Health for All – Caring for People, Protecting the Planet", recordando que la prevención y el acceso a cuidados de calidad van de la mano de condiciones ambientales y sociales seguras.



ChatGPT Image 12 mar 2026, 08_47_24Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoChatGPT Image 12 mar 2026, 08_47_24


En Castilla y León, el impacto es tangible cuando miramos la enfermedad renal crónica avanzada. El Registro de Diálisis y Trasplante Renal de Castilla y León (informe 2024, revisado el 30/12/2025) contabiliza 3.279 personas en tratamiento renal sustitutivo a 31 de diciembre de 2024 (diálisis o trasplante con injerto funcionante), con una tasa de prevalencia de 1.371,00 por millón de habitantes. Ese mismo año se incorporaron 297 pacientes nuevos (incidencia 124,18 por millón). En números absolutos, a final de 2024 constan 1.385 personas en diálisis y 1.894 con trasplante renal funcionante. Este registro describe la "punta del iceberg" (la fase más avanzada). La enfermedad renal crónica en fases iniciales es mucho más frecuente y, precisamente por eso, suele pasar desapercibida si no se busca de forma activa en personas con riesgo.


Cuando hablamos de enfermedad renal crónica, nos referimos a una pérdida mantenida de la función del riñón o a la presencia de daño renal durante, al menos, tres meses. El problema es que al principio puede no dar síntomas claros: uno puede sentirse "normal" mientras el riñón va perdiendo capacidad de filtrado poco a poco. Por eso, a menudo las primeras pistas aparecen indirectamente, como tensión arterial difícil de controlar, alteraciones en análisis, o retención de líquidos. Cuando la enfermedad progresa, es más probable notar cansancio marcado, hinchazón de tobillos o alrededor de los ojos, menos tolerancia al esfuerzo, cambios en la orina (espuma persistente o sangre visible) o picor y malestar general. La clave aquí es no esperar a encontrarse mal: la detección precoz cambia el pronóstico.


En cuanto al tratamiento, conviene decirlo sin rodeos: no existe un "arreglo rápido", pero hay margen real para frenar la progresión en muchas personas si se actúa pronto y de manera constante. La base es controlar los factores que más castigan al riñón (especialmente la presión arterial y el control metabólico si hay diabetes), ajustar la alimentación a la situación clínica (por ejemplo, moderar la sal y, cuando lo indique el equipo sanitario, revisar proteínas, fósforo o potasio), mantener actividad física adaptada y un peso saludable, y dejar el tabaco si se fuma. También es importante evitar la automedicación: algunos fármacos y suplementos pueden ser perjudiciales para el riñón, sobre todo si ya existe daño renal, y por eso el plan terapéutico debe revisarse y consensuarse con el equipo de salud. En fases avanzadas, cuando el riñón ya no puede sostener las funciones básicas, se valoran opciones como diálisis o trasplante, y en determinadas situaciones también un abordaje conservador centrado en calidad de vida, siempre con información clara y acompañamiento.



¿Cómo puedo participar?
Una forma muy útil de sumarse al Día Mundial del Riñón es convertirlo en una acción concreta de prevención. Si quieres darle un sentido, este día también es una oportunidad para hablar en familia sobre la donación de órganos y el trasplante, que para muchas personas es la mejor alternativa cuando la enfermedad llega a fases avanzadas.

En Castilla y León, el mensaje asistencial de 2026 para mejorar el diagnóstico precoz es muy concreto y fácil de entender: en personas con factores de riesgo (por ejemplo, mayores de 60 años y quienes tienen diabetes, hipertensión, obesidad u otros factores de riesgo cardiovascular, o enfermedad cardiovascular ya conocida), conviene "mirar" el riñón con más atención.

Puedes sumar desde lo cotidiano: reducir la sal, moverte cada día, cuidar el peso, hidratarte de forma sensata y evitar la automedicación, especialmente con productos o fármacos sin supervisión, porque el riñón es especialmente sensible cuando ya está "trabajando al límite". Y si quieres implicarte de forma comunitaria, comparte información fiable y sin alarmismo: el mensaje clave es que la enfermedad renal puede ser silenciosa, pero no tiene por qué avanzar si se detecta pronto y se acompaña bien.