Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos
Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos
El Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos se celebra cada 25 de julio. Fue declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2021 y la Organización Mundial de la Salud lo impulsa como una jornada para recordar el impacto de los ahogamientos en familias y comunidades, y para difundir medidas que salvan vidas. En 2026, la campaña de la OMS se centra en promover la Estrategia Global para la Prevención de los Ahogamientos.
El ahogamiento es un problema de salud pública prevenible. No siempre ocurre con gritos ni movimientos llamativos; muchas veces es silencioso y rápido. Por eso, en niños y niñas la medida más importante es la vigilancia adulta constante.
Emergencias 112 recuerda que nunca se debe dejar a un menor solo cuando esté en el agua o cerca de ella, y que los ríos, pantanos y lagos pueden tener
corrientes, remolinos, rocas o lodos aunque parezcan tranquilos.
En verano, las piscinas, ríos, embalses y zonas de baño forman parte del ocio familiar, pero la seguridad debe ir por delante. La vigilancia no se delega en otro menor, los manguitos o flotadores no sustituyen a los brazos y la atención de una persona adulta, y las piscinas privadas deben contar con barreras de protección. Desde Ventana abierta a la familia de Castilla y León se insiste en que dos minutos pueden ser suficientes para que se produzca un ahogamiento.
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La AEPED (Asociación Española de Pediatría) recomienda estas medidas para prevenir: Prevencion ahogamientos (2.6 MB ) (1 página)
Los signos de alarma tras un episodio en el agua pueden ser tos persistente, dificultad para respirar, cansancio extremo, somnolencia, coloración azulada o pálida, vómitos, confusión o pérdida de conciencia. Si la persona no respira o no responde, hay que pedir ayuda, llamar al 112 e iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar si se sabe realizarlas. La Asociación Española de Pediatría recomienda actuar desde el primer momento, colocar de lado al niño si está consciente y respira, e iniciar RCP si no respira, manteniendo la ayuda hasta la llegada de emergencias.
El diagnóstico tras un ahogamiento depende de la gravedad del episodio. En el ámbito sanitario se valora la respiración, el nivel de conciencia, la oxigenación, la posible aspiración de agua y la presencia de lesiones asociadas. El tratamiento se basa en soporte respiratorio, vigilancia clínica, manejo de complicaciones y seguimiento si existe riesgo de afectación pulmonar o neurológica. La clave, en cualquier caso, es prevenir y actuar rápido.
¿Cómo puedo participar?
Podemos participar compartiendo mensajes claros: vigilancia adulta permanente, baño solo en zonas permitidas y preferiblemente vigiladas, prudencia en ríos y embalses, evitar zambullidas de cabeza si no se conoce la profundidad, aprender RCP básica y llamar al 112 ante una emergencia.
En prevención de ahogamientos, una conducta sencilla puede salvar una vida.

















