Día Mundial de la Prematuridad

domingo, 15 de noviembre de 2026

Cada 15 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Prematuridad, una jornada dedicada a visibilizar las necesidades de los bebés que nacen antes de tiempo y de sus familias, y a promover una atención de calidad desde el embarazo hasta mucho después del alta hospitalaria.

La iniciativa nació en 2008 impulsada por organizaciones de familias y por la actual Global Foundation for the Care of Newborn Infants, y se celebró por primera vez en 2009. Durante años se conmemoró el 17 de noviembre, pero en 2025 la Organización Mundial de la Salud la incorporó oficialmente a su calendario internacional de salud. A partir de 2026, la fecha mundial pasa a ser el 15 de noviembre, ya que el día 17 queda dedicado al Día Mundial de la Eliminación del Cáncer de Cuello Uterino.

El lema elegido por la OMS para 2026 es "Small babies, big potential. Invest in follow-up care to protect their future", que podemos traducir como "Bebés pequeños, un gran potencial. Invertir en el seguimiento para proteger su futuro". La campaña pone el foco precisamente en algo que a veces pasa desapercibido: el alta de la Unidad Neonatal no significa que termine el camino. Muchos niños que han nacido prematuramente necesitan un seguimiento más estrecho de su crecimiento, desarrollo, visión, audición, alimentación o salud respiratoria durante los primeros años de vida.

¿Qué significa que un bebé sea prematuro?

Se considera prematuro a un bebé que nace vivo antes de completar las 37 semanas de gestación. La OMS diferencia entre prematuros extremos, nacidos antes de las 28 semanas; muy prematuros, entre las 28 y las 32 semanas; y prematuros moderados o tardíos, entre las 32 y las 37 semanas.

No todos los bebés prematuros tienen las mismas necesidades. Un niño nacido unas semanas antes de término puede evolucionar de forma muy diferente a otro nacido varios meses antes. La edad gestacional, el peso al nacimiento y las posibles complicaciones condicionan tanto los cuidados iniciales como el seguimiento posterior.

Cada año nacen prematuramente alrededor de 15 millones de bebés en el mundo, aproximadamente uno de cada diez. Los avances en la atención neonatal han mejorado enormemente su supervivencia, especialmente en países con sistemas sanitarios desarrollados, pero la prematuridad continúa siendo una causa importante de enfermedad y mortalidad infantil.

¿Por qué puede producirse un parto prematuro?

No siempre es posible identificar una causa. Algunos partos comienzan espontáneamente antes de tiempo y, en otras ocasiones, es necesario adelantar el nacimiento porque continuar el embarazo supone un riesgo para la madre o para el bebé.

Entre las situaciones que pueden aumentar el riesgo se encuentran los embarazos múltiples, determinadas infecciones, algunos problemas de la placenta, la hipertensión arterial o la diabetes durante el embarazo, además de antecedentes de parto prematuro. Sin embargo, muchos nacimientos prematuros ocurren sin que exista un factor de riesgo claramente identificable.

El adecuado seguimiento del embarazo permite detectar y controlar algunos de estos problemas. La OMS insiste en la importancia de iniciar pronto el control gestacional, realizar las revisiones establecidas y consultar ante síntomas que puedan hacer sospechar un inicio prematuro del parto.

¿Qué necesidades puede tener un bebé prematuro?

Nacer antes de tiempo significa que algunos órganos todavía no han alcanzado el mismo grado de madurez que tendrían al finalizar el embarazo. Cuanto menor sea la edad gestacional, mayor puede ser la necesidad de apoyo.

Pueden aparecer dificultades para respirar debido a la inmadurez de los pulmones, problemas para mantener la temperatura corporal o para coordinar correctamente la succión, la deglución y la respiración durante las tomas. También existe mayor vulnerabilidad frente a infecciones y pueden aparecer apneas, ictericia u otras complicaciones que requieren vigilancia.

Por eso algunos bebés necesitan permanecer durante un tiempo en una Unidad de Neonatología o de Cuidados Intensivos Neonatales, donde se controla su respiración, temperatura, alimentación, crecimiento y adaptación.

Cuidados que también implican a la familia

La atención neonatal ha cambiado mucho en las últimas décadas. Hoy sabemos que el cuidado del bebé prematuro no consiste solamente en utilizar tecnología y monitorización. La presencia y participación de la familia forman parte de los cuidados.

Uno de los pilares es el método canguro, basado en mantener al bebé en contacto piel con piel con su madre o con otra persona cuidadora durante el mayor tiempo posible cuando la situación clínica lo permite. La OMS recomienda favorecer este contacto desde el nacimiento porque ayuda a mantener la temperatura, favorece la lactancia y el vínculo y mejora la evolución de los bebés prematuros o con bajo peso.

La alimentación también requiere especial atención. Siempre que sea posible, la leche de la propia madre constituye la primera opción. Cuando esta no está disponible o resulta insuficiente y existe indicación clínica, la leche humana donada puede desempeñar un papel especialmente importante en los bebés más vulnerables.

Castilla y León cuenta desde 2015 con un Banco de Leche Materna, coordinado desde la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. Su objetivo es que los recién nacidos enfermos o prematuros de la Comunidad que necesiten leche humana donada puedan recibirla. Desde 2018 distribuye leche a todos los hospitales públicos de Castilla y León que cuentan con UCI Neonatal.

El alta no es el final: comienza otra etapa

Este es precisamente el mensaje central del Día Mundial de la Prematuridad de 2026.

Cuando un bebé prematuro se marcha a casa significa que ha alcanzado unas condiciones que permiten continuar los cuidados fuera del hospital, pero algunos niños necesitan revisiones más frecuentes que otros bebés.

Se controla el crecimiento, la alimentación, el desarrollo motor y cognitivo, la visión, la audición y la evolución respiratoria, adaptando el seguimiento a las necesidades de cada niño. La OMS insiste este año en que este seguimiento debe ser continuado, coordinado y centrado también en las necesidades de la familia.

En Castilla y León, la propia Escuela de Pacientes recuerda que para valorar determinados aspectos del crecimiento y del desarrollo de los niños prematuros se utiliza la edad corregida. No significa cambiar la fecha de nacimiento, sino tener en cuenta las semanas que faltaban para llegar a las 40 semanas de gestación. Esto permite interpretar de forma más adecuada determinados hitos durante los primeros años de vida.

El Complejo Asistencial Universitario de León dispone además de una guía específica para las familias sobre los cuidados del niño prematuro después del alta, que aborda alimentación, higiene, visitas, salidas y otros aspectos de la vida cotidiana.

¿Cuándo debemos consultar después del alta?

Las familias reciben indicaciones individualizadas antes de abandonar el hospital. Además, en cualquier recién nacido y especialmente en un bebé prematuro conviene consultar si aparece dificultad para respirar, respiración muy rápida o cambios de coloración; rechazo de las tomas; vómitos abundantes; una disminución importante de los pañales mojados; aumento significativo de la coloración amarillenta de la piel; fiebre o un cambio llamativo en el comportamiento o el estado general.

Sacyl recomienda también reducir el contacto del recién nacido con personas que presenten infecciones respiratorias y mantener una adecuada higiene de manos.

Durante los meses de mayor circulación del virus respiratorio sincitial estas precauciones adquieren especial importancia, ya que los bebés más pequeños y algunos prematuros tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedad respiratoria grave.

En la temporada 2026-2027, Castilla y León mantiene su programa de inmunización frente al virus respiratorio sincitial para la población infantil. La campaña incluye a todos los niños nacidos entre el 1 de abril de 2026 y el 31 de marzo de 2027 y contempla además medidas específicas para menores de 24 meses que presentan condiciones de alto riesgo.

Los cribados neonatales también forman parte del cuidado

Los bebés prematuros participan, como el resto de recién nacidos, en los programas de cribado neonatal.

Castilla y León dispone de un Programa de Cribado Neonatal de Enfermedades Congénitas mediante la conocida como "prueba del talón", que se ofrece a todos los recién nacidos. En 2026 el programa incluye ya 20 enfermedades, y sus protocolos autonómicos han sido actualizados durante este mismo año. Detectarlas en los primeros días de vida permite iniciar precozmente las actuaciones necesarias y prevenir o reducir algunas de sus consecuencias.

En los bebés prematuros pueden ser necesarias además otras valoraciones específicas dependiendo de la edad gestacional, el peso y la evolución clínica.

Cuidar también a las familias

Tener un bebé prematuro puede cambiar de forma brusca la experiencia imaginada del nacimiento. El ingreso hospitalario, la incertidumbre, los monitores, las dificultades para coger o alimentar al bebé y la separación del resto de la familia pueden generar miedo, cansancio y preocupación.

Por eso, las recomendaciones actuales de la OMS sitúan también a las familias en el centro de la atención. No solo necesitan información clínica. Necesitan poder estar cerca de su bebé, participar en sus cuidados, aprender qué hacer cuando vuelvan a casa y recibir apoyo emocional y práctico durante todo el proceso.

Acompañar a una familia con un bebé prematuro puede significar muchas veces algo tan sencillo como escuchar, facilitar los cuidados cotidianos o respetar que cada familia viva esta etapa de una manera diferente.

¿Cómo puedo participar?

Este 15 de noviembre podemos ayudar a visibilizar qué significa realmente la prematuridad y, especialmente, recordar que las necesidades de estos niños no desaparecen cuando salen del hospital.

Podemos compartir información fiable, apoyar a las familias que atraviesan un ingreso neonatal, favorecer y respetar el contacto entre los padres y su bebé y reconocer el trabajo de los profesionales que acompañan a estos niños desde sus primeros minutos de vida y durante su desarrollo.

La campaña internacional utiliza tradicionalmente el color morado y este año propone también representar que uno de cada diez bebés nace prematuramente mediante una fila de nueve calcetines de bebé de tamaño habitual y uno pequeño de color morado. Es una forma sencilla de hacer visible una realidad que afecta cada año a millones de familias.

Pero quizá la mejor manera de participar sea recordar el mensaje de 2026: un bebé prematuro no necesita únicamente sobrevivir a sus primeras semanas. Necesita oportunidades para crecer, desarrollarse y alcanzar todo su potencial. Y para ello, el seguimiento después del alta importa.