Día Mundial de la EPOC
Día Mundial de la EPOC
Cada año, el tercer miércoles de noviembre se celebra el Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). En 2026 tiene lugar el 18 de noviembre. La jornada está organizada desde 2002 por la Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD), en colaboración con profesionales sanitarios y organizaciones de pacientes de todo el mundo. No se trata de un día mundial creado oficialmente por la OMS, aunque GOLD constituye una de las principales iniciativas internacionales de referencia para el conocimiento y abordaje de esta enfermedad.
En 2026, el lema elegido es "Early Diagnosis and Management for a Better Life", "Diagnóstico y manejo precoces para una vida mejor". El mensaje pone el foco en uno de los principales problemas de la EPOC: muchas personas conviven durante años con tos, expectoración o falta de aire y normalizan estos síntomas o los atribuyen simplemente a la edad o al hecho de haber fumado. Detectar la enfermedad antes permite actuar antes y mantener durante más tiempo una mejor calidad de vida.
En Castilla y León este mensaje tiene además una segunda parte muy importante: una vez diagnosticada la EPOC, la persona necesita conocer su enfermedad y disponer de herramientas para manejarla en el día a día. Precisamente con ese objetivo, la Gerencia Regional de Salud desarrolla a través de la Escuela de Pacientes el Programa Paciente Activo en EPOC, basado en el autocuidado y el aprendizaje entre personas que viven con la misma enfermedad.
¿Qué es la EPOC?
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una enfermedad respiratoria en la que se produce una limitación persistente del paso del aire por los pulmones. Los bronquios pueden inflamarse y estrecharse, acumular secreciones y producirse también daño en otras estructuras pulmonares, haciendo progresivamente más difícil respirar.
Es una enfermedad frecuente, prevenible y tratable, pero no debe considerarse simplemente una consecuencia inevitable de haber fumado o de cumplir años. La OMS señala que en 2023 la EPOC causó alrededor de 3,4 millones de muertes en el mundo, aproximadamente el 6 % de todas las defunciones, situándose como la tercera causa de muerte mundial.
En Castilla y León, la Estrategia de Atención al Paciente Crónico 2024-2030 recoge que en 2023 existía una prevalencia registrada de EPOC del 2,8 % sobre el conjunto de la población y que el 73,3 % de los casos registrados se concentraban entre los 60 y los 89 años. Es importante hablar de prevalencia "registrada", porque no equivale necesariamente a la prevalencia real: precisamente uno de los grandes retos de esta enfermedad continúa siendo el infradiagnóstico.
¿Por qué aparece la EPOC?
El consumo de tabaco continúa siendo su principal factor de riesgo en nuestro entorno, pero no es el único. También pueden influir la exposición durante años al humo de otras personas, la contaminación ambiental, determinados polvos, gases o sustancias químicas del entorno laboral y algunos factores relacionados con el desarrollo pulmonar desde etapas tempranas de la vida.
La OMS recuerda además que existen personas que desarrollan EPOC sin haber fumado nunca y que determinadas enfermedades respiratorias de la infancia, la prematuridad o algunas alteraciones genéticas poco frecuentes pueden contribuir también a su aparición.
Por eso, preguntar únicamente "¿ha fumado?" no es suficiente. Hay que valorar la historia completa de exposición y los síntomas de cada persona.
¿Qué síntomas deben hacernos consultar?
La EPOC suele desarrollarse lentamente. Uno de sus síntomas más característicos es la falta de aire, que al principio puede aparecer únicamente al caminar deprisa, subir una cuesta o realizar esfuerzos y progresivamente interferir con actividades cada vez más sencillas.
También son frecuentes la tos mantenida, con o sin expectoración, los silbidos u opresión en el pecho y un cansancio o una menor tolerancia al ejercicio que antes no existían.
Un error frecuente es adaptar poco a poco nuestra vida a esa limitación: dejamos de subir escaleras, caminamos menos, evitamos salir o hacemos las cosas más despacio y terminamos pensando que "es normal para mi edad". Si existe falta de aire persistente, tos crónica o expectoración habitual, especialmente si ha habido exposición al tabaco u otros factores de riesgo, conviene consultar.
Las personas que ya tienen EPOC pueden presentar además exacerbaciones, periodos en los que la enfermedad empeora de forma aguda. Un aumento del ahogo, más tos, mayor cantidad de secreciones o cambios importantes en ellas pueden indicar una descompensación y deben manejarse siguiendo el plan acordado con el equipo sanitario.
La espirometría es fundamental para el diagnóstico
Los síntomas pueden hacer sospechar una EPOC, pero el diagnóstico debe confirmarse mediante una espirometría. Esta prueba mide cuánto aire somos capaces de expulsar de los pulmones y con qué rapidez.
Es sencilla, no invasiva y constituye una herramienta esencial para confirmar que existe una obstrucción persistente al flujo de aire. La OMS y las recomendaciones actuales de GOLD insisten precisamente en mejorar el acceso y la utilización adecuada de la espirometría para reducir el infradiagnóstico.
Después del diagnóstico no todas las personas con EPOC son iguales. El equipo sanitario valora los síntomas, la repercusión sobre la actividad cotidiana, las exacerbaciones previas, la función pulmonar, otras enfermedades y diferentes factores personales para establecer un plan individualizado.
Vivir con EPOC: hay mucho que podemos hacer
Actualmente la EPOC no tiene una cura que revierta completamente el daño pulmonar establecido, pero sí disponemos de medidas capaces de mejorar los síntomas, reducir las exacerbaciones, mantener la capacidad física y mejorar la calidad de vida.
Cuando existe consumo de tabaco, dejar de fumar es una de las actuaciones más importantes, independientemente de la edad o de los años que se lleve fumando. Evitar otros humos y contaminantes también ayuda a proteger la función respiratoria.
El tratamiento puede incluir terapias inhaladas que ayudan a mantener abiertas las vías respiratorias y, en determinados casos, a controlar la inflamación. Tan importante como disponer del tratamiento adecuado es utilizar correctamente el dispositivo inhalador. Por eso, revisar periódicamente la técnica con profesionales sanitarios forma parte de los cuidados. La Escuela de Pacientes de Castilla y León dispone de materiales específicos para aprender y repasar su manejo.
La actividad física no debe abandonarse por miedo al ahogo. Adaptada a las posibilidades de cada persona, ayuda a conservar la fuerza y la capacidad para realizar las actividades cotidianas. La rehabilitación respiratoria combina ejercicio, educación y técnicas para manejar mejor la respiración y está asociada a una mejor tolerancia al esfuerzo, calidad de vida y control de la enfermedad.
La vacunación recomendada según la edad y la situación de cada persona también tiene un papel importante, porque determinadas infecciones respiratorias pueden provocar exacerbaciones. En situaciones concretas pueden ser necesarios otros apoyos, incluida la oxigenoterapia, siempre después de una valoración sanitaria.
Pero controlar una enfermedad crónica no consiste únicamente en seguir tratamientos. También significa aprender a reconocer qué nos ocurre, saber cuándo estamos empeorando, mantener hábitos saludables, plantearnos objetivos realistas y comunicarnos bien con nuestro equipo sanitario. Ahí es donde cobra especial importancia el Paciente Activo en EPOC.
Paciente Activo en EPOC: aprender de quien también vive con la enfermedad
La Gerencia Regional de Salud de Castilla y León puso en marcha en 2024 el Programa Paciente Activo en EPOC, incorporándolo al modelo de Paciente Activo que ya venía desarrollándose en otras enfermedades crónicas. Su objetivo es que las personas con EPOC comprendan mejor su enfermedad, desarrollen habilidades de autocuidado y puedan participar de manera más activa en las decisiones relacionadas con su salud.
El programa se basa en una idea sencilla pero muy potente: una persona que vive con EPOC puede ayudar a otra persona con EPOC.
Primero, profesionales sanitarios reciben formación sobre la metodología del programa y seleccionan a personas con EPOC que presentan un buen manejo de su enfermedad y desean ayudar a otros. Estas personas reciben posteriormente formación específica para convertirse en Pacientes Activos Formadores. Después son ellas quienes participan en la formación de otros pacientes, siempre con el acompañamiento de profesionales sanitarios.
Esto permite complementar el conocimiento profesional con algo que no puede aprenderse únicamente en un manual: la experiencia de levantarse cada mañana y convivir con una enfermedad respiratoria crónica.
Los talleres trabajan cuestiones muy prácticas: comprender qué sucede en los pulmones, manejar correctamente los inhaladores, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física adaptada, cuidar la capacidad respiratoria, prevenir infecciones, reconocer las señales de una exacerbación, manejar emociones y dificultades cotidianas y mejorar la comunicación con los profesionales sanitarios.
Durante 2026 el programa ha continuado desarrollándose en centros de salud de Castilla y León. El Portal de Salud recoge, por ejemplo, actividades de Paciente Activo en EPOC en Parquesol, Valladolid; Miranda de Ebro y Burgos; Ávila o Palencia. Los talleres dirigidos directamente a pacientes se estructuran habitualmente en sesiones grupales presenciales y el modelo incluye también formación específica para quienes van a convertirse en pacientes formadores.
La Escuela de Pacientes señala además que existen profesionales sanitarios formados en todas las Áreas de Salud de Castilla y León para desarrollar el Programa Paciente Activo tanto en diabetes como en Insuficiencia Cardiaca y EPOC.
No se trata solo de respirar mejor, sino de vivir mejor
La falta de aire puede generar miedo. Y ese miedo puede hacer que una persona se mueva menos. Al moverse menos pierde fuerza y capacidad física y, como consecuencia, cada vez se ahoga realizando esfuerzos más pequeños.
Romper ese círculo es uno de los grandes objetivos del tratamiento y del autocuidado.
Por eso, el Paciente Activo no pretende sustituir al profesional sanitario ni al tratamiento. Lo complementa. Ayuda a transformar la información recibida en la consulta en decisiones cotidianas: salir a caminar, practicar los ejercicios aprendidos, utilizar correctamente el inhalador, detectar un empeoramiento, mantener las vacunas al día o saber cuándo pedir ayuda.
Como explica la propia Escuela de Pacientes, estos pacientes formadores "hablan el mismo idioma" porque comprenden lo que significa vivir con la enfermedad y pueden demostrar que es posible afrontarla de una forma más autónoma y activa.
¿Cómo puedo participar?
Este 18 de noviembre podemos empezar por no normalizar la falta de aire. Si tienes tos persistente, expectoración habitual o te cuesta respirar al realizar actividades que antes hacías sin dificultad, especialmente si has fumado o has estado expuesto durante años a humos, polvo o sustancias irritantes, consulta en tu centro de salud. Una espirometría puede ayudar a confirmar o descartar la EPOC.
Si ya tienes EPOC, recuerda que conocer tu enfermedad y participar activamente en tus cuidados también forma parte del tratamiento.
En Castilla y León puedes solicitar información sobre el Programa Paciente Activo en EPOC directamente a los profesionales de Atención Primaria de tu centro de salud, a través de asociaciones de pacientes o mediante el formulario disponible en la Escuela de Pacientes.
Y si convives bien con tu EPOC, has aprendido a manejarla y te gustaría utilizar tu experiencia para ayudar a otras personas, también puedes informarte sobre cómo convertirte en Paciente Activo Formador.
El lema de 2026 nos recuerda que diagnosticar y actuar pronto puede ayudarnos a vivir mejor. En Castilla y León queremos añadir algo más: después del diagnóstico, aprender a cuidarnos y compartir lo aprendido también puede cambiar la forma de vivir con la EPOC.

















