Día Mundial para la Eliminación del Cáncer de Cuello Uterino

martes, 17 de noviembre de 2026

Cada 17 de noviembre se conmemora el Día Mundial para la Eliminación del Cáncer de Cuello Uterino. Se trata de una jornada especialmente significativa porque es el primer día mundial de salud de la Organización Mundial de la Salud dedicado específicamente a la eliminación de un cáncer.

Su origen está estrechamente ligado al 17 de noviembre de 2020, fecha en la que 194 países adoptaron la Estrategia Mundial de la OMS para acelerar la eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública. En 2025, los Estados miembros de la OMS establecieron oficialmente el 17 de noviembre como Día Mundial para la Eliminación del Cáncer de Cuello Uterino. En 2026, la campaña se desarrolla bajo el mensaje "Together We Can Eliminate Cervical Cancer", "Juntos podemos eliminar el cáncer de cuello uterino".

Y hablar de eliminación no significa que podamos conseguir que no aparezca ningún caso. Para la OMS, eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública significa conseguir una incidencia inferior a cuatro casos por cada 100.000 mujeres. Para avanzar hacia ese objetivo se ha establecido una estrategia basada en tres pilares: vacunación frente al virus del papiloma humano, cribado y tratamiento adecuado de las lesiones precancerosas y del cáncer.

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Un cáncer que podemos prevenir en gran medida

El cáncer de cuello uterino se desarrolla en la parte inferior del útero, que comunica con la vagina. Su principal causa es la infección persistente por determinados tipos de virus del papiloma humano (VPH).

El VPH es extremadamente frecuente. La mayoría de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con él en algún momento de su vida y, habitualmente, la infección desaparece espontáneamente sin producir síntomas ni problemas de salud. El riesgo aparece cuando determinados tipos de VPH de alto riesgo permanecen durante años en el organismo y producen cambios en las células del cuello uterino. Estas alteraciones pueden evolucionar progresivamente hasta convertirse en cáncer.

Por eso tener una prueba positiva para VPH no significa tener cáncer. En la mayoría de las personas la infección desaparecerá. Lo importante es identificar aquellos casos en los que persiste o aparecen alteraciones celulares que necesitan seguimiento o tratamiento.

Según los datos más recientes publicados por la OMS en 2026, en el mundo se diagnosticaron aproximadamente 604.000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino en 2024 y se produjeron unas 280.000 muertes. La OMS recuerda, sin embargo, que se trata de un cáncer que puede prevenirse en gran medida y que, cuando se detecta precozmente y se trata a tiempo, puede curarse.

La prevención comienza con la vacunación frente al VPH

La vacunación frente al VPH constituye una de las herramientas más eficaces para prevenir el cáncer de cuello uterino y otras enfermedades relacionadas con este virus.

En Castilla y León, el calendario de vacunaciones de 2026 incluye la vacunación sistemática frente al VPH tanto en niñas como en niños a los 12 años. La incorporación de los niños permite, además de protegerles frente a otros cánceres relacionados con el virus, reducir su circulación en la población.

Castilla y León ha ampliado además en 2026 la vacunación de rescate en varones que no habían sido vacunados previamente hasta los 25 años, incluyendo las cohortes nacidas entre 2001 y 2010 que cumplan los criterios establecidos. También existen recomendaciones específicas de vacunación para determinados grupos de riesgo.

Pero estar vacunada no significa que en el futuro puedan abandonarse las pruebas de cribado. Vacunación y cribado son estrategias complementarias.

En Castilla y León: detectar antes de que aparezcan síntomas

Una de las características del cáncer de cuello uterino es que sus lesiones precursoras habitualmente no producen síntomas. Por eso no debemos esperar a notar algo para prevenirlo.

Castilla y León dispone de un Programa de Prevención y Detección Precoz del Cáncer de Cuello de Útero, actualizado en abril de 2026, cuyo objetivo es detectar infecciones por VPH de alto riesgo y lesiones precancerosas antes de que evolucionen hacia un cáncer invasivo.

Actualmente pueden participar en el programa las mujeres residentes en Castilla y León de 25 a 64 años, que hayan mantenido relaciones sexuales y que no presenten síntomas ni una patología ginecológica activa. Las pruebas se realizan en el centro de salud, a través de la matrona o matrón o, cuando no está disponible, del personal de enfermería correspondiente.

El programa se ha adaptado a las recomendaciones actuales. Entre los 25 y los 29 años se realiza una citología cervical. Entre los 30 y los 64 años, la prueba principal es la detección del VPH de alto riesgo. Cuando las pruebas son negativas, se establece el siguiente control según la edad y el tipo de prueba, habitualmente a los tres o cinco años.

Esto supone un cambio importante respecto a estrategias anteriores, en las que la citología tenía mayor protagonismo en edades más amplias. El programa de Castilla y León actualizado en abril de 2026 establece ya la detección de VPH como prueba principal desde los 30 años.



¿Qué ocurre si la prueba da positiva?

Un resultado positivo en el cribado no equivale a un diagnóstico de cáncer.

Cuando se detecta VPH de alto riesgo o aparecen alteraciones en la citología, se establece el seguimiento correspondiente. Dependiendo del resultado puede ser necesario repetir las pruebas, realizar una nueva citología o efectuar estudios complementarios para observar con mayor detalle el cuello uterino y, cuando está indicado, obtener una pequeña muestra de tejido.

El propio Programa de Castilla y León indica que, ante un resultado positivo, la mujer debe acudir a su matrona o matrón para recibir información sobre los siguientes pasos.

Detectar estas lesiones antes de que se transformen en cáncer permite tratarlas de manera precoz y, en muchos casos, impedir que la enfermedad llegue a desarrollarse.

¿Qué síntomas debemos consultar?

En las fases iniciales puede no existir ningún síntoma. Cuando la enfermedad progresa pueden aparecer sangrados vaginales que no son habituales, especialmente entre menstruaciones, después de mantener relaciones sexuales o una vez llegada la menopausia.

También pueden aparecer cambios importantes en el flujo vaginal, dolor persistente en la zona pélvica, molestias durante las relaciones sexuales o, en fases más avanzadas, cansancio, pérdida de peso o pérdida de apetito.

Aquí es especialmente importante diferenciar cribado y consulta por síntomas. El programa de cribado está destinado a mujeres que se encuentran bien y no presentan síntomas. Si existe sangrado anormal, dolor u otra alteración ginecológica, no hay que esperar a que llegue la siguiente prueba del programa: hay que consultar con un profesional sanitario para realizar una valoración. El Portal de Salud de Castilla y León lo recoge expresamente entre sus recomendaciones.

¿Cómo se diagnostica?

Cuando las pruebas indican que puede existir una lesión, se realizan estudios complementarios. Puede ser necesario observar directamente el cuello del útero mediante una exploración específica y obtener una muestra de tejido para analizarla.

Si se confirma la existencia de un cáncer, se realizan otras pruebas para conocer sus características y determinar hasta dónde se ha extendido. La valoración se realiza de forma multidisciplinar y puede incluir análisis anatomopatológico y técnicas de imagen. Esta información permite decidir cuál es la opción terapéutica más adecuada para cada mujer.

¿Cómo se trata?

No todas las alteraciones detectadas en el cuello uterino son cáncer. Las lesiones precancerosas pueden tratarse mediante procedimientos dirigidos a destruir o retirar el tejido alterado, evitando que continúe evolucionando.

Cuando ya existe un cáncer invasivo, el tratamiento depende del tamaño y extensión de la enfermedad, de sus características y de la situación de cada mujer. Puede incluir cirugía, radioterapia y tratamientos sistémicos, utilizados de forma individual o combinada. La atención debe contemplar también el control de los síntomas y las necesidades físicas, emocionales y sociales de la persona durante todo el proceso.

La clave está precisamente en adelantarnos. Tratar una lesión precancerosa es muy diferente a tratar un cáncer avanzado, y ahí reside buena parte del valor del cribado.

El objetivo: 90-70-90

La estrategia mundial de eliminación de la OMS propone alcanzar tres grandes objetivos antes de 2030: conseguir que el 90 % de las niñas esté vacunado frente al VPH antes de los 15 años, que el 70 % de las mujeres acceda a pruebas de cribado de alta calidad y que el 90 % de las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer reciba el tratamiento adecuado.

Son objetivos internacionales, pero se convierten en acciones muy concretas en nuestro entorno: vacunar a niños y niñas, participar en el programa de cribado cuando corresponde y garantizar el seguimiento de cualquier resultado alterado.

Castilla y León cuenta precisamente con las dos herramientas esenciales para avanzar hacia ese objetivo: un programa de vacunación frente al VPH y un programa poblacional organizado de prevención y detección precoz del cáncer de cuello uterino.

¿Cómo puedo participar?

Este 17 de noviembre podemos empezar compartiendo un mensaje especialmente importante: el cáncer de cuello uterino puede prevenirse en gran medida.

Si tienes hijos o hijas, comprueba que tienen actualizada la vacunación frente al VPH. Si eres una mujer de entre 25 y 64 años residente en Castilla y León y has mantenido relaciones sexuales, participa en el programa de cribado cuando te corresponda. Puedes consultar directamente con tu matrona o matrón en tu centro de salud.

Y si tienes síntomas como un sangrado vaginal que no es habitual, especialmente después de las relaciones sexuales o tras la menopausia, no esperes a la siguiente prueba de cribado y consulta.

También podemos ayudar hablando del VPH sin estigma. Es una infección extraordinariamente frecuente y haberla contraído no dice nada sobre una persona ni sobre sus relaciones. Lo importante es disponer de información rigurosa, vacunarnos cuando está indicado y participar en los programas de prevención.

La eliminación del cáncer de cuello uterino es uno de los pocos objetivos de eliminación de un cáncer que hoy podemos plantearnos de forma realista. Conseguirlo depende, en buena medida, de que las herramientas que ya tenemos lleguen a toda la población.