Día Mundial de la Diabetes
Día Mundial de la Diabetes
Cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. La fecha recuerda el nacimiento de Frederick Banting, uno de los investigadores que participó en el descubrimiento de la insulina. La jornada fue creada en 1991 por la Federación Internacional de Diabetes, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, ante el creciente impacto de esta enfermedad. En 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente el 14 de noviembre como Día Mundial de la Diabetes mediante la resolución 61/225.
En 2026 comienza una nueva campaña internacional bajo el lema "Early action on diabetes" —"Actuar pronto frente a la diabetes"—, que se mantendrá durante 2026 y 2027. El mensaje pone el acento en detectar antes la enfermedad, reconocer sus señales y actuar también sobre los factores que aumentan el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Según la OMS, más del 40 % de las personas que viven con diabetes en el mundo todavía no están diagnosticadas.
Este mensaje encaja especialmente bien con el trabajo que se desarrolla en Castilla y León: detectar la diabetes cuando todavía puede pasar desapercibida es importante, pero también lo es conseguir que, una vez diagnosticada, la persona disponga de conocimientos y herramientas para participar activamente en el cuidado de su propia salud.
¿Qué es la diabetes?
La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el organismo no produce suficiente insulina o no consigue utilizarla adecuadamente. Como consecuencia, aumenta la cantidad de glucosa en la sangre.
Existen distintos tipos. En la diabetes tipo 1, el organismo deja de producir la insulina necesaria y la enfermedad suele aparecer de forma más rápida. En la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, el organismo no utiliza correctamente la insulina y, con el tiempo, puede producir también una cantidad insuficiente. Su aparición suele ser progresiva y está relacionada con una combinación de factores genéticos, metabólicos, ambientales y relacionados con el estilo de vida.
También existe la diabetes gestacional, que aparece durante el embarazo, y otros tipos menos frecuentes.
La diabetes tipo 2 merece especial atención porque puede permanecer durante años sin producir síntomas claros. La Escuela de Pacientes de Castilla y León recuerda que en muchas personas se descubre durante una analítica realizada por otro motivo o mediante controles dirigidos a personas con mayor riesgo.
¿Qué señales pueden hacernos sospechar?
Cuando aparecen síntomas, algunos de los más característicos son tener mucha sed, necesitar orinar con mayor frecuencia, sentir un cansancio que no era habitual, perder peso sin proponérselo o presentar visión borrosa. En la diabetes tipo 1 suelen aparecer de forma más rápida, mientras que en la diabetes tipo 2 pueden desarrollarse lentamente y ser tan leves que pasen desapercibidos.
Precisamente por eso, el mensaje del Día Mundial de la Diabetes de 2026 es tan importante: no siempre podemos esperar a que aparezcan síntomas.
La edad, los antecedentes familiares, el exceso de peso, el sedentarismo, haber presentado diabetes gestacional, la hipertensión arterial o determinadas alteraciones metabólicas pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En estas situaciones, el equipo de Atención Primaria puede valorar cuándo está indicado realizar controles.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza mediante análisis que permiten conocer la cantidad de glucosa presente en la sangre. Dependiendo de cada situación pueden utilizarse la glucemia en ayunas, la hemoglobina glicosilada —que aporta información sobre los niveles medios de glucosa de los últimos meses— u otras pruebas específicas.
Cuando no existen síntomas claros, normalmente es necesario confirmar los resultados antes de establecer el diagnóstico.
En Atención Primaria, además del nivel de glucosa, se realiza una valoración global de la persona. La diabetes tipo 2 suele compartir factores de riesgo con otras enfermedades cardiovasculares, por lo que resulta importante controlar también aspectos como la presión arterial, el peso, los lípidos, la función renal y otros factores que puedan aumentar el riesgo de complicaciones.
La Escuela de Pacientes de Castilla y León dispone actualmente de una Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes Mellitus tipo 2 dirigida a favorecer un diagnóstico, tratamiento y seguimiento basados en la evidencia y centrados en cada persona.
Vivir bien con diabetes implica mucho más que controlar una cifra
La diabetes es una enfermedad crónica, pero puede controlarse. El tratamiento se adapta a cada persona y combina diferentes medidas.
La alimentación saludable, la actividad física regular, evitar el tabaco y cuidar el peso forman parte de su manejo. Dependiendo del tipo de diabetes, del momento evolutivo y de las características de cada persona, puede ser necesario añadir tratamiento farmacológico y realizar controles de glucosa con distinta frecuencia.
Pero el seguimiento no debe centrarse solamente en el azúcar en sangre. También es importante prevenir y detectar las posibles complicaciones.
Con el tiempo, una diabetes mal controlada puede afectar a los vasos sanguíneos, el corazón, los riñones, los ojos o los nervios. Por ello, las revisiones periódicas permiten valorar el control metabólico, la presión arterial, la salud renal, el estado de los pies y la visión, entre otros aspectos. En Castilla y León, la Carpeta del Paciente permite incluso consultar, cuando se han realizado, los informes correspondientes al cribado de retinopatía diabética.
La buena noticia es que muchas de estas complicaciones pueden prevenirse o retrasarse mediante un buen seguimiento y un papel activo de la propia persona en sus cuidados.
En Castilla y León, el paciente también enseña al paciente
Precisamente sobre esta idea se construye uno de los recursos más interesantes de nuestra Comunidad: el Programa Paciente Activo en Diabetes de Castilla y León, promovido por la Gerencia Regional de Salud.
No es simplemente un curso sobre diabetes. Su característica principal es el aprendizaje entre iguales.
Personas que viven con diabetes tipo 2 y que han recibido formación específica se convierten en Pacientes Activos Formadores. Posteriormente comparten sus conocimientos y, sobre todo, su experiencia cotidiana con otras personas que tienen la misma enfermedad, acompañados por profesionales sanitarios.
Porque saber qué es la diabetes es importante, pero vivir con ella plantea preguntas mucho más concretas: cómo organizar las comidas, cómo incorporar el ejercicio a la vida diaria, qué hacer ante determinadas situaciones, cómo cuidar los pies, cómo afrontar los cambios que exige la enfermedad o cómo plantearse objetivos que realmente podamos cumplir.
En los talleres del Programa Paciente Activo se trabajan precisamente estas cuestiones. Se aprende a reconocer el papel que cada persona tiene en el cuidado de su salud, establecer objetivos alcanzables, resolver problemas cotidianos, mejorar la alimentación y la actividad física, manejar mejor las emociones relacionadas con la enfermedad y comunicarse de forma más eficaz con los profesionales sanitarios.
Y existe una diferencia importante respecto a una educación sanitaria tradicional: quien está delante sabe lo que significa convivir todos los días con diabetes.
El programa comenzó a extenderse por Castilla y León en 2015 y ha ido llegando progresivamente a las diferentes áreas de salud de la Comunidad. Según los últimos datos publicados por la Escuela de Pacientes, en 2025 más de 1.200 personas habían recibido formación a través del Programa Paciente Activo en Diabetes.
La experiencia acumulada ha permitido también generar vídeos y testimonios de pacientes formadores de diferentes zonas de Castilla y León. La Escuela de Pacientes recoge estas experiencias porque una de las fortalezas del programa es precisamente que las personas con diabetes dejen de ser únicamente receptoras de información y pasen a formar parte activa del proceso de aprendizaje.
Prevenir también es actuar pronto
No podemos prevenir todos los tipos de diabetes. La diabetes tipo 1, por ejemplo, no puede prevenirse actualmente mediante cambios en el estilo de vida.
En cambio, en muchas personas el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 puede reducirse o su aparición retrasarse. Mantenerse físicamente activo, seguir una alimentación saludable, evitar el tabaco y cuidar el peso son algunas de las medidas que cuentan con mayor evidencia.
Y cuando la diabetes ya está presente, actuar pronto significa otra cosa: acudir a las revisiones, conocer la enfermedad, comprender el tratamiento, detectar cambios y participar en las decisiones relacionadas con nuestra propia salud.
Ese es precisamente el concepto de autocuidado que impulsa el Programa Paciente Activo de Castilla y León.
¿Cómo puedo participar?
Este 14 de noviembre podemos empezar por conocer nuestro propio riesgo. Si tienes antecedentes familiares de diabetes, sobrepeso, hipertensión, antecedentes de diabetes durante el embarazo u otros factores de riesgo, puedes comentarlo con tu equipo de Atención Primaria.
Si ya tienes diabetes, participar activamente en tus cuidados puede marcar una diferencia. No se trata de hacerlo todo perfectamente ni de vivir pendiente de una cifra, sino de comprender mejor la enfermedad, plantearse objetivos realistas y saber cuándo pedir ayuda.
Y si tienes diabetes, en Castilla y León puedes participar en el Programa Paciente Activo. Puedes solicitar información a los profesionales de tu centro de salud, contactar a través de asociaciones de pacientes de Castilla y León o acceder al formulario disponible en la Escuela de Pacientes.
También puedes dar un paso más. Si tienes un buen manejo de tu diabetes y te gustaría utilizar tu experiencia para ayudar a otras personas, el programa ofrece formación para convertirse en Paciente Activo Formador. Porque algunas de las cosas que más ayudan a convivir con una enfermedad crónica se aprenden de los profesionales, pero otras se comprenden especialmente bien cuando nos las cuenta alguien que también las vive cada día.

















