Día Mundial del Cáncer de Ovario
Día Mundial del Cáncer de Ovario
Origen
El Día Mundial del Cáncer de Ovario se celebra cada 8 de mayo. Nació en 2013 impulsado por líderes internacionales de defensa de pacientes y hoy es una jornada global de sensibilización coordinada por la World Ovarian Cancer Coalition para dar visibilidad a esta enfermedad, promover un diagnóstico más temprano y reclamar una atención de calidad y equitativa. En 2026, la campaña insiste en la idea de que no debe quedarse atrás ninguna mujer afectada por esta enfermedad y anima además a compartir experiencias bajo la iniciativa "Reach for the Scars".
El cáncer de ovario es un tumor maligno que se origina en el ovario y, en muchos casos, está relacionado también con tumores de trompa de Falopio o del peritoneo, porque comparten características y manejo clínico. El tipo más frecuente es el cáncer epitelial, que representa alrededor del 90 % de los casos. Es una enfermedad especialmente importante porque a menudo se detecta tarde, ya que al comienzo puede dar síntomas poco llamativos o confundirse con problemas digestivos o urinarios. El riesgo aumenta con la edad y también es mayor cuando existen antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama, alteraciones hereditarias como BRCA1 o BRCA2, o algunas situaciones como la endometriosis y determinados contextos hormonales.
Lo más importante para la ciudadanía es saber que el cáncer de ovario sí puede dar señales de alarma, aunque a veces no se reconozcan a tiempo. Conviene consultar si aparecen de forma persistente hinchazón abdominal, sensación de plenitud, dolor pélvico o abdominal, ganas frecuentes de orinar, molestias digestivas como gases, estreñimiento o indigestión, cansancio, pérdida de apetito o de peso, o sangrado vaginal anormal. Desde la Escuela de Pacientes de Castilla y León se insiste en que, si estos síntomas se mantienen durante más de dos semanas, merece la pena pedir valoración médica y no normalizarlos.
El diagnóstico no se basa en una sola prueba. Habitualmente combina la exploración ginecológica, la ecografía transvaginal, análisis de sangre con marcadores tumorales y pruebas de imagen como TAC o resonancia, y en algunos casos se confirma mediante laparoscopia o cirugía. Además, la evidencia actual no apoya hacer cribado rutinario en mujeres sin síntomas y con riesgo promedio, porque no ha demostrado reducir la mortalidad y puede ocasionar falsos positivos y cirugías innecesarias. Esto encaja con la organización asistencial de Castilla y León, donde existen programas poblacionales de cribado para otros cánceres y un programa de consejo genético en cáncer hereditario, pero no un cribado poblacional específico para ovario.
En cuanto al tratamiento, hoy se plantea siempre de forma individualizada y por equipos especializados. Lo más habitual es combinar cirugía oncológica para extirpar la mayor cantidad posible de tumor con tratamiento sistémico, normalmente quimioterapia, y en algunos casos terapias dirigidas según las características biológicas y genéticas del tumor. A esto se suma el seguimiento posterior con revisiones, análisis y pruebas de imagen. Tan importante como el tratamiento antitumoral es el abordaje integral: apoyo psicológico, acompañamiento nutricional, atención a la fertilidad cuando procede, rehabilitación y cuidados paliativos o de control de síntomas si se necesitan. Ese enfoque global mejora la calidad de vida y ayuda a sobrellevar mejor todo el proceso.
En Castilla y León conviene recordar también la importancia del componente hereditario. La Consejería de Sanidad dispone de un Programa de Consejo Genético en Cáncer Hereditario, y sus unidades contemplan como criterios de inclusión determinados cánceres de ovario y algunas agrupaciones familiares de cáncer de mama y ovario. Por eso, cuando una mujer tiene antecedentes personales o familiares de este tipo de tumores, merece la pena comentarlo con su profesional sanitario para valorar si necesita derivación y estudio genético. Esto no solo orienta mejor el seguimiento, sino que puede ayudar también a otros miembros de la familia.
¿Cómo puedo participar?
Participar en este día mundial no significa solo difundir un mensaje en redes. También es participar escuchar y creer a las mujeres cuando cuentan síntomas persistentes, compartir información fiable, animar a pedir cita médica si aparecen señales de alarma, acompañar a quien está en diagnóstico o tratamiento y apoyar a asociaciones y campañas de sensibilización. Si te apetece sumarte de forma visible, la campaña internacional de 2026 propone compartir historias y mensajes de apoyo para hacer el cáncer de ovario más visible y recordar que ninguna mujer debería quedarse atrás.

















