Día Mundial del Alzheimer

lunes, 21 de septiembre de 2026

Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una jornada impulsada por Alzheimer’s Disease International (ADI) que se celebró por primera vez en 1994, coincidiendo con el décimo aniversario de esta organización. ADI mantiene relaciones oficiales de trabajo con la Organización Mundial de la Salud desde 1992 y actualmente coordina tanto este día como el Mes Mundial del Alzheimer, que se desarrolla durante todo septiembre.

En 2026, la campaña internacional pone el foco en la importancia del diagnóstico con el lema "Cuanto antes lo sepas, más puedes hacer. El diagnóstico de demencia importa". El objetivo es combatir el estigma que todavía rodea a la demencia y recordar que conocer el diagnóstico permite acceder antes a cuidados y apoyos, participar en las decisiones y planificar el futuro.

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y la causa más frecuente de demencia. La OMS estima que representa entre el 60 % y el 70 % de los casos. En 2021, 57 millones de personas vivían con algún tipo de demencia en el mundo y cada año se producen cerca de diez millones de nuevos casos. La demencia es más frecuente a edades avanzadas, pero no debe considerarse una consecuencia normal o inevitable del envejecimiento.

La enfermedad va dañando progresivamente las células del cerebro y puede afectar a la memoria, el pensamiento, el lenguaje, la orientación, el comportamiento y, con el paso del tiempo, a la capacidad para realizar de forma autónoma las actividades cotidianas.

¿Cuáles son los primeros signos?

Olvidar ocasionalmente dónde hemos dejado unas llaves o no recordar un nombre de forma puntual no significa tener Alzheimer. Lo que debe llamar la atención es la aparición de cambios persistentes que antes no estaban presentes y que empiezan a interferir en la vida diaria.

Puede aparecer dificultad para recordar acontecimientos o conversaciones recientes, repetir varias veces las mismas preguntas, perder objetos con frecuencia, desorientarse incluso en lugares conocidos, tener problemas para encontrar determinadas palabras, organizar tareas o tomar decisiones, o encontrar cada vez más difícil realizar actividades que antes resultaban habituales. También pueden producirse cambios en el estado de ánimo, la personalidad, la iniciativa o las relaciones sociales.

La Escuela de Pacientes de Castilla y León recuerda que la pérdida de memoria reciente suele ser uno de los primeros síntomas del Alzheimer y recomienda consultar cuando estos cambios se mantienen en el tiempo, especialmente si se acompañan de desorientación, cambios de conducta o dificultades para mantener las rutinas habituales.


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¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico no se realiza mediante una única prueba. Ante la sospecha, la valoración suele comenzar en Atención Primaria, recogiendo información tanto de la propia persona como, cuando sea posible, de alguien cercano que conozca cómo ha cambiado su funcionamiento habitual.

Se revisan los antecedentes, la evolución de los síntomas y su repercusión en la vida diaria, y se realiza una valoración física, neurológica y cognitiva. También pueden solicitarse análisis para descartar otras causas que produzcan síntomas similares. Cuando está indicado, la valoración se completa en atención especializada con otras pruebas, incluidas técnicas de neuroimagen y, en determinados casos, estudios específicos que ayudan a precisar el diagnóstico.

Consultar pronto es importante. Un diagnóstico temprano permite comprender qué está ocurriendo, abordar posibles causas tratables, acceder a los apoyos adecuados y, sobre todo, permite que la propia persona participe en las decisiones sobre sus cuidados y su futuro mientras conserva capacidad para hacerlo.

¿Existe tratamiento?

Actualmente no existe un tratamiento que cure la demencia, pero sí existen intervenciones que pueden ayudar a controlar los síntomas, mantener durante más tiempo la autonomía y mejorar la calidad de vida de la persona y de quienes la cuidan.

El abordaje debe ser individualizado y combinar, cuando estén indicados, tratamientos dirigidos a los síntomas con medidas no farmacológicas. La estimulación cognitiva, la actividad física adaptada, mantener las relaciones sociales, conservar rutinas y actividades significativas, adaptar el domicilio para hacerlo más seguro y favorecer que la persona continúe realizando por sí misma aquello que todavía puede hacer forman una parte fundamental de los cuidados.

También es esencial prestar atención a la persona cuidadora. La información, el acompañamiento, los recursos de apoyo y el descanso ayudan a prevenir la sobrecarga y forman parte del tratamiento integral de la enfermedad. El Ministerio de Sanidad dispone, además, de un manual específico para cuidadores de personas con demencia elaborado dentro de la Estrategia en Enfermedades Neurodegenerativas del Sistema Nacional de Salud.

Aunque el Alzheimer no puede prevenirse por completo, cuidar la salud cerebral a lo largo de toda la vida sí importa. Las recomendaciones actualizadas de la OMS de 2026 insisten en mantener actividad física, evitar el tabaco y el consumo perjudicial de alcohol, cuidar la alimentación y el sueño, mantener la actividad social y controlar problemas como la hipertensión, la diabetes, el exceso de peso y las alteraciones de la audición o la visión.


¿Cómo puedo participar?

Este Día Mundial del Alzheimer puede ser una buena oportunidad para hablar de demencia con naturalidad y combatir falsas creencias. Podemos aprender a reconocer sus primeros signos, acompañar sin juzgar a las personas que empiezan a presentar dificultades de memoria, apoyar a sus familias y personas cuidadoras y animar a consultar con los profesionales sanitarios cuando aparecen cambios persistentes que afectan a la vida cotidiana.

Y, sobre todo, podemos recordar algo importante: detrás del diagnóstico sigue estando la misma persona. Mantener su autonomía, respetar sus decisiones, facilitar su participación y adaptar nuestra forma de comunicarnos puede marcar una gran diferencia en su calidad de vida.