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Las Asociaciones de Pacientes y Familiares se constituyen para dar voz a las personas afectadas por diversas enfermedades generalmente crónicas o bien que presentan algún tipo de discapacidad. La finalidad es mejorar la calidad de vida de las personas, mediante la promoción del desarrollo personal y la igualdad de oportunidades.

La Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguló el derecho de asociación de acuerdo al principio de que todas las personas tienen derecho a asociarse libremente, mediante un funcionamiento democrático con pleno derecho al pluralismo. Las asociaciones pueden constituirse a su vez en federaciones y confederaciones.

Las asociaciones facilitan la relación entre las personas afectadas, evitando el aislamiento y asesoran en el autocuidado tanto a pacientes como a sus familiares, desde la experiencia.  Suponen un importante apoyo psicológico para las personas y, mediante las actividades formativas y los estudios de investigación que realizan, se configuran como importantes colaboradores del sistema sanitario.