La soledad no deseada se define como una situación que percibe la persona como negativa y que genera un malestar que interfiere en el desarrollo de sus objetivos en la vida. Se considera un importante problema de Salud Pública, especialmente en personas mayores, pues puede tener un impacto importante en la salud mental y derivar en enfermedades cardiovasculares, neurocognitivas e inmunosupresoras, que conducen a un deterioro funcional, aumento de consumos de psicofármacos y mayor utilización de recursos sanitarios.

Castilla y León es una Comunidad Autónoma que se caracteriza por tener una estructura poblacional fuertemente envejecida. Por lo tanto, en nuestro entorno la soledad no deseada adquiere una relevancia particular por la combinación del envejecimiento, ruralidad, dispersión y ruptura de redes comunitarias. Existe una escasa evidencia sobre el modo de manifestarse la soledad no deseada en personas de 65 y más años y cuáles son los posibles factores de protección comunitarios. Medir la soledad subjetiva y distinguirla del aislamiento social objetivo o del mero hecho de vivir solo, sería esencial para evaluar vulnerabilidades reales, diseñar intervenciones adecuadas y aportar evidencia sobre necesidades específicas en nuestra Comunidad.

El personal de enfermería en Atención Primaria tiene un contacto continuo con la población, especialmente con las personas mayores y pacientes crónicos, desempeñando funciones de seguimiento programado, educación sanitaria y visitas domiciliarias, lo que permite detectar de forma precoz señales de soledad y aislamiento o fragilidad social.