• La Junta de Castilla y León introduce estos cambios en ambas vacunas de acuerdo con lo establecido por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y con el objetivo, en el caso del meningococo C, de adoptar los nuevos criterios epidemiológicos respecto a la inmunización frente a esta bacteria y en el segundo, avanzar hacia un calendario vacunal único para el conjunto de las comunidades autónomas españolas

La Junta ha introducido cambios en el calendario de vacunaciones sistemáticas de la infancia de Castilla y León, referidos a la actualización de las pautas vacunales en dos tipos de vacunas, frente al meningococo C y frente la varicela y cuya entrada en vigor se iniciará con el nuevo año 2014.


El Boletín Oficial de la Comunidad publicará en su edición de mañana, 26 de diciembre, la Orden de la Consejería de Sanidad que contempla estos cambios, derivados de los acuerdos alcanzados en este ámbito preventivo por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, a propuesta de la Comisión Nacional de Salud Pública.


La modificación de la pauta vacunal frente al meningococo C mantiene el número de dosis, tres pero estás pasan a ser aplicadas en edades diferentes a las actuales, de acuerdo con lo que nuevos criterios epidemiológicos propugnan para garantizar una mejor inmunización frente a esta bacteria y a la enfermedad que causa.


Así, la vacunación durante al primer año de vida o primo-vacunación se reduce a una única dosis que, a partir de ahora, se aplicará a los cuatro meses mientras que la segunda inoculación o dosis de refuerzo para el segundo año se adelanta a los doce meses en vez de los dieciocho cuando se venía administrando.


La primo-vacunación en la infancia proporciona protección ante la enfermedad pero de corta duración, por lo que es necesaria la segunda dosis, la de refuerzo, ahora a los doce meses, ya que confiere una respuesta más duradera.


Esta respuesta inmunológica es, sin embargo, menor cuanto más temprana es la administración de ese refuerzo, por lo que la vacunación en niños mayores de diez años se considera necesaria para alcanzar una respuesta inmunológica mayor y mucho más persistente, ya que no sólo protege individualmente a los niños sino que contribuye a crear una inmunidad comunitaria por la interrupción en la transmisión de la enfermedad.


Esta es la causa por la que la que la Junta introduce a los doce años una tercera dosis frente al meningococo C, como fórmula para garantizar que los niños en Castilla y León tengan, al menos, una dosis en la adolescencia que potencie su protección y favorezca la inmunidad comunitaria.


Como complemento a esta intervención, la Dirección General de Salud Pública también vacunara a los niños de catorce años -cohorte de nacidos en 2000 en este primer año, 2014 y cohorte de nacidos en 2001 durante el próximo 2015-, con el fin de que también cumplan con el objetivo de recibir una dosis en la adolescencia, estimándose en unos 20.000 niños los que, anualmente, recibirán esta vacuna.


Con estos cambios en la vacunación frente al meningococo C, Sanidad adapta el calendario sistemático a la evidencia científica referida a la inmunización frente a esta enfermedad, potenciando así la protección ante las meningitis que tienen como su origen esta bacteria.


El segundo cambio en el calendario vacunal infantil de Castilla y León que entrará en vigor el próximo 1 de enero se refiere a la vacuna frente a la varicela, cuya aplicación se retrasa en un año, al pasar de los once a los doce.


La pauta establece que la aplicación de esta inmunización se hará en aquellos niños que bien no hayan pasado aún la enfermedad a esa edad o que no hayan sido vacunados con anterioridad, aplicándoseles dos dosis de la vacuna frente a la varicela.


La explicación de esta modificación, también acordada en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, está en la unificación del calendario de vacunaciones sistemáticas de la infancia en el conjunto de las comunidades autónomas españolas.


UNAS 270.000 VACUNAS INFANTILES ANUALES


Las vacunaciones sistemáticas constituyen una de las medidas más eficaces de Salud Pública para la prevención de importantes enfermedades que afectan a todos los ciudadanos, pero con especial repercusión en la infancia y la adolescencia.


Su importancia se fundamenta no sólo en los beneficios que reportan individualmente al propiciar la inmunización en cada persona sino también en que, al reducir el número de posibles afectados, se reduce las posibilidades de contagio y la carga circulante de los patógenos frente a los actúan las distintas vacunas.


La Junta de Castilla y León, a través de los distintos programas que componen los calendarios de vacunaciones sistemáticas de la Comunidad, tanto en adultos como de la infancia, ha administrado a lo largo del pasado 2012, último año cerrado, unas 840.000 dosis vacunales.


De esta cantidad, algo menos de un tercio, unas 270.000 unidades, corresponden a los distintos programas de vacunaciones infantiles que son, recordemos, universales, gratuitos y voluntarios en Castilla y León; el resto, unas 548.000 dosis frente a la gripe, otras 21.000 referidas a la vacunaciones internacionales de viajeros y las demás, administradas por recomendación sanitaria, ya sean a causa de patologías de riesgo o las usadas en brotes.


La Consejería de Sanidad ha consignado en los presupuestos de 2014, nueve millones y medio de euros destinados a las licitaciones de los contratos de las vacunas necesarias para los distintos programas sistemáticos de vacunaciones de la Comunidad, cantidad que probablemente se verá reducida tras los distintos procesos de adjudicación.


Así ha sido, precisamente en este año que acaba, en el Gobierno castellano y leonés ha invertido 8,3 millones de euros para este fin, manteniendo así la tendencia que, en los últimos ejercicios y por medio de la compra centralizada acordada por varias comunidades autónomas, entre ellas Castilla y León, con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha permitido un ahorro del 38 % en el coste presupuestario de las distintas especialidades vacunales, sin que se haya reducido en ningún caso el suministro de las vacunas.