La leche donada es identificada y conservada congelada hasta el momento del procesamiento. Con la finalidad de eliminar posibles microorganismos se pasteuriza, procesamiento tras el cual se toma una muestra para confirmar que no existen microorganismos. También se analiza su composición nutricional. Una vez verificado que todos los análisis son satisfactorios, está lista para ser distribuida a los pacientes hospitalizados cuando su médico así lo indique.