El Radón es un gas incoloro, inodoro e insípido de origen natural que forma parte de la cadena radiactiva de origen natural de desintegración del Uranio. Está presente en todo tipo de suelos, si bien la cantidad y disponibilidad del mismo depende de la naturaleza y composición de estos suelos.

El Radón por ser un gas, se desplaza desde el subsuelo hasta la superficie, por pequeñas diferencias de presión, en las que intervienen múltiples factores. En general, en el aire exterior, el Radón se ventila y diluye en la atmósfera representando un riesgo mínimo para la salud. En cambio, en el interior de los edificios puede acumularse si el aire no se renueva convenientemente.

La presencia de radón en mayor o menor cantidad en el aire interior se debe fundamentalmente al tipo de suelo sobre el que se asienta el edificio, las características del tipo de construcción, la antigüedad, el régimen de ventilación y en menor medida, de los materiales de construcción utilizados.

Por ser un gas más denso que el aire se acumula en mayor concentración en plantas bajas y sótanos. Las soluciones pasan por:


  • La prevención: cuando la evaluación así lo aconseje, existen medidas preventivas constructivas, fáciles de adoptar ya sea en nuevas construcciones, e incluso en edificios ya existentes.
  • La remediación: facilitando la renovación del aire interior mediante la ventilación regular, pudiendo forzarse esta ventilación en caso necesario. La ventilación forzada debe evitar la extracción desde el interior hacia el exterior, debiendo impulsar el arie desde el exterior.

Sobre su efecto en la salud, se atribuye a la progenie del radón ser la causante de una fracción (del 3 al 14 %) de los cánceres de pulmón que se producen. Si bien, es el tabaco la principal causa de este tipo de cáncer, cuando se dan conjuntamente ambos factores, el riesgo se incrementa.

A nivel normativo, se ha producido un tránsito desde la anterior recomendación europea a la actual directivaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que debe ser transpuesta al ordenamiento jurídico español en 2018.

La información disponible y los estudios realizados en esta materia, sitúan a algunas zonas geográficas de Castilla y León como potencialmente expuestas a niveles más elevados que otras regiones, principalmente el sur de las provincias de Ávila, Salamanca y Segovia, oeste de Zamora y suroeste de León.

Se puede consultar el mapa del potencial de radón de EspañaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que está basado en la información conocida de radiación gamma, información geológica y mediciones de radón efectuadas, en el que se estima que un número significativo de edificios pueden alcanzar diferentes tramos de nivel de radón en aire, teniendo en cuenta que al margen de sótanos o plantas bajas, en las plantas superiores es difícil encontrar niveles apreciables.

Cuando la población puede representar una fracción estimable de exposición a niveles más altos en un municipio, debe considerarse como zona de actuación prioritariaEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

La información a la población, a las administraciones implicadas y al sector de la construcción en particular, deberá redundar en una mejora de cara a la protección de la salud.

Más información:

www.csn.es/publicaciones/TRIPTICOMARNA.pdfEste enlace se abrirá en una ventana nueva