Cartel OMS Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos

Los antibióticos son los medicamentos que usamos para el tratamiento de las infecciones por bacterias. Desde el inicio de su utilización en la medicina moderna, a partir de las primeras décadas del siglo XX, los antibióticos han permitido tratar y controlar numerosas infecciones, permitiendo mejorar la supervivencia y calidad de vida de millones de personas.

Sin embargo, la utilización inadecuada de los antibióticos –por ejemplo, su uso en infecciones no bacterianas- también constituye una seria y creciente amenaza para la salud pública en la actualidad, por contribuir a la aparición de nuevas bacterias resistentes. Es fundamental el uso racional de estos medicamentos, para que en el futuro no tengamos que lamentar la pérdida de buena parte de su utilidad. Por ello, resulta imprescindible que las personas y los profesionales seamos conscientes de su importancia y de las medidas para evitar que el problema se agrave en los próximos años, perjudicando a las generaciones actuales y futuras.

Causas

El uso excesivo e inadecuado de los antibióticos acelera la aparición y la propagación de bacterias resistentes. Las bacterias sensibles son destruidas cuando se exponen a los antibióticos, mientras que las bacterias resistentes siguen creciendo y multiplicándose. Estas bacterias resistentes pueden diseminarse y causar infecciones a otras personas que no hayan tomado ningún antibiótico.

Prevención

  • Evitar la automedicación. El diagnóstico correcto y la decisión respecto a la necesidad de administrar antibióticos son competencia exclusiva de los médicos. Recuerde que los antibióticos no sirven para tratar infecciones víricas, como el resfriado o la gripe.  
  • Respete la dosis y la duración del tratamiento prescrito. Evite aumentar o disminuir la dosis pautada, así como interrumpir o alargar el tratamiento por iniciativa propia.
  • Lea el prospecto del medicamento y siga las instrucciones de uso para tomarlo con seguridad.
  • No guarde los antibióticos que le sobren después del tratamiento. Si ha recibido más dosis de las que le recetaron, pregunte a su farmacéutico cómo debe desechar el medicamento que le sobre.