ImagenEl infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST) constituye uno de los principales problemas de salud pública y una de las principales causas de mortalidad en Europa, en España y en nuestra población de Castilla y León (CyL).


Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2012 (últimos datos disponibles), en Castilla y León se produjeron 28.259 defunciones, con una tasa bruta de mortalidad de 11.180 fallecimientos por millón de habitantes y un aumento de un 4,2% con respecto a los datos de 2010 (27.097 defunciones y una tasa bruta de mortalidad de 10.650 fallecimientos por millón de habitantes).


Del total de defunciones de 2012, 8.532 fueron por enfermedades del sistema circulatorio, lo que supone un 30,2% del total de defunciones, y de ellas 1.287 fueron causadas directamente por IAM, es decir, un 4,5% del total.


La tasa total de mortalidad en pacientes con un diagnóstico presumible de infarto de miocardio o síndrome coronario agudo durante el primer mes es de un 50%, y alrededor de la mitad de estas muertes ocurren durante las primeras 2 horas y antes de llegar al hospital.


Además, el infarto agudo de miocardio origina una proporción elevada, y creciente, de pacientes con infarto extenso que sobreviven a la fase aguda, pero que desarrollan posteriormente insuficiencia cardiaca crónica, síndrome de elevada importancia socio-sanitaria por su alta prevalencia, su incidencia rápidamente creciente asociada a la del infarto, su mal pronóstico, su efecto invalidante y su alta tasa de hospitalizaciones.


La Consejería de Sanidad, consciente del problema ha puesto en marcha un programa asistencial  denominado “Estrategia de Reperfusión del Infarto Agudo de Miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST)-Código Infarto en Castilla y León” que tiene como finalidad optimizar la asistencia del paciente con IAMCEST mediante  la reorganización y coordinación de los recursos existentes en la Comunidad


El objetivo es conseguir una red asistencial,  que permita aumentar el grado de coordinación entre niveles asistenciales lo que se traducirá en un aumento del porcentaje de pacientes que reciben un tratamiento de reperfusión precoz  y una mejora en los tiempos de atención.