RECOMENDACIONES PARA EVITAR O DISMINUIR LA INFECCIÓN NOSOCOMIAL ASOCIADA A SONDAJE URINARIO

INTRODUCCIÓN

La infección del tracto urinario (ITU) constituye el tipo más frecuente de infección Nosocomial. La mayor parte de estas infecciones se asocian a instrumentación del tracto urinario, principalmente sondaje uretral.


La incidencia de bacteriuria en pacientes cateterizados durante un período de 2 a 10 días es del 26%, aumentando un 5% por cada día de instrumentación.


Las complicaciones del sondaje de corta duración incluyen infección del tracto urinario (ITU), pielonefritis aguda y bacteriemia, generalmente asintomática. En sondajes a largo plazo, además de las anteriores, se añaden otras complicaciones como son, la obstrucción del catéter, formación de cálculos, infecciones periurinarias locales, pielonefritis crónicas, insuficiencia renal, y cáncer vesical.


Se especifican las normas que recomienda el CDC (Centers for Disease Control and Prevention) en las siguientes categorías:

Categoría IA: muy recomendadas a todos los hospitales, y basadas en estudios epidemiológicos y experimentales bien diseñados.
Categoría IB: muy recomendadas a todos los hospitales, basadas en algunos estudios epidemiológicos, clínicos o experimentales y fuertes fundamentos teóricos.
Categoría II: se sugiere su implantación en muchos hospitales, basado en una fuerte justificación teórica, en estudios clínicos o epidemiológicos sugestivos o en estudios definitivos aplicables a algunos hospitales, pero no a todos.

Por tanto, se debe restringir esta instrumentación a las situaciones en las que esté indicado, valorándose su retirada tan pronto su uso se considere innecesario. (IA).


RECOMENDACIONES GENERALES

Indicación de sondaje urinario:
Obstrucción urológica de naturaleza orgánica
Retención urinaria aguda o crónica
Intervención quirúrgica de duración mayor de 120 minutos, o cirugía urológica o abdominoperineal (duración máxima del sondaje 48 h)
Medición de la diuresis en pacientes en situación crítica
El sondaje urinario se debe evitar como forma de obtener cultivos de orina u otras determinaciones bioquímicas en pacientes con micción espontánea.

No está indicado en el control de la incontinencia urinaria, donde se han de utilizar colectores externos o pañales. 


TÉCNICA DE SONDAJE

Preparación del campo:
Lavado antiséptico de manos antes y después de la colocación del sondaje, y uso de guantes estériles para evitar la contaminación exógena. (IA).
Antisepsia del meato urinario previa a la inserción del catéter, para reducir el número de microorganismos del meato urinario que pueden introducirse en la vejiga con la sonda. (IB).
Colocación de paño verde fenestrado estéril para evitar contaminación de zonas anexas. (LA).


Introducción de la sonda urinaria:
Elección de la sonda adecuada al calibre de la uretra para minimizar el trauma mecánico.(IB).
Utilización de lubricante urológico para facilitar la penetración de la sonda (envases de un solo uso). (IB).
Uso de catéteres de silicona, por menor adherencia de incrustaciones intraluminales, en sondajes de larga duración.

Fijación de la sonda:
Fijación interna por inflado del globo de la sonda. (IA).
Fijación externa con esparadrapo dirigido hacia la zona periumbilical en varones y hacia la fosa iliaca en mujeres. (IA).
La fijación, además de disminuir el movimiento y la tracción uretral, reduce el mecanismo de penetración extraluminal de los microorganismos a la vejiga urinaria. 


Conexión de la sonda con el sistema de drenaje:
Utilización de sistemas de drenaje cerrados con válvula para evitar la ascensión intraluminal de los microorganismos a la vejiga. (IA). 


Colocación del sistema de drenaje urinario:
La bolsa colectora siempre debe encontrarse por debajo del nivel de la vejiga del paciente, aunque el sistema tuviera válvula, para evitar el reflujo de la orina y el mecanismo de ascensión intraluminal de los microorganismos a la vejiga. (IA).


MANTENIMIENTO Y ATENCIÓN DEL ENFERMO CON SONDA URINARIA


Sondaje de corta duración (sondaje menor de 30 días):
El sondaje urinario debe retirarse lo antes posible. En enfermos quirúrgicos no se ha de mantener más de 48 horas post-intervención, salvo que se presente alguna complicación clínica con compromiso de la situación hemodinámica. (IA).
Se recomienda la utilización de sistemas de drenaje cerrados. (IA).
No desconectar el sistema de drenaje cerrado, salvo si se necesitan lavados vesicales. (IA).
No existe evidencia probada que aconseje el cambio sistemático del drenaje si se rompe la técnica aséptica, u ocurre desconexión accidental del sistema.

Para el mantenimiento del flujo urinario deben tenerse en cuenta las siguientes medidas:
Evitar la obstrucción mecánica externa del sistema. (IA).
Evacuación de la orina regularmente por la llave situada en la parte inferior de la bolsa colectora mediante técnica aséptica, recogiéndose en un contenedor no estéril individual para cada paciente. (LA).
La obtención de muestras de orina del sistema para microbiología y bioquímica debe realizarse mediante técnica y material estéril. (IA).
La extracción de muestras de pequeño volumen (para microbiología) se realizará a través de la válvula más próxima a la sonda mediante punción con aguja y jeringa estéril previa desinfección.
La obtención de muestras de mayor volumen (para bioquímica) se efectuará a través de la válvula de la bolsa colectora o llave distal.
Se evitarán realizar lavados vesicales salvo que se prevea la obstrucción del sistema de drenaje (caso de hemorragia en cirugía prostática o vesical) para evitar romper el sistema de drenaje cerrado. (IB).
Las irrigaciones vesicales con antimicrobianos no han demostrado ser útiles como medida de reducción de la infección asociada a catéteres. (IB).
Desinfección de la junta de unión del catéter urinario previa a su desconexión, si se hubiera de desconectar por una causa concreta. (II).
No realizar cambios sistemáticos de sonda urinaria o sistema de drenaje a plazos de tiempo prefijados. Se cambiará cuando el flujo urinario esté interrumpido o en caso de infección (IB).
Las bolsas de drenaje deberán cambiarse cuando se cambia de sonda, si se rompen, presentan escapes, o cuando se acumulan sedimentos en exceso o adquieren un olor desagradable.
El lavado del meato urinario se realizará por higiene del enfermo, para disminuir la irritación y las incrustaciones, ya que los lavados diarios más la aplicación local de antisépticos en el meato urinario no se han encontrado efectivos en la reducción de la infección asociada a catéter en pacientes con sistemas de drenaje urinario cerrado. (IB).

Sondaje larga duración (sondaje mayor de 30 días):
Cuidados idénticos al caso anterior.
El enfermo debe hacer la higiene corporal normal de forma diaria.
Se recomienda la ingesta diaria de más de 1,5 L de agua para disminuir las incrustaciones intraluminales al diluir la concentración de minerales, y también es menor el número de microorganismos por mililitro de orina.
Es recomendable que las sondas urinarias de estos pacientes sean de silicona o de látex recubierto de silicona, porque este material adhiere menos incrustaciones intraluminales.
Puesto que su duración es muy variable (depende esencialmente del cuidado), no se recomiendan los intervalos fijos para el cambio de sonda, sino evaluar periódicamente su funcionamiento.

Se procederá al cambio del catéter sólo cuando:
Se palpen incrustaciones, la obstrucción no se corrija con los lavados vesicales, y ante la presencia de rebosamiento de orina, una vez descartados la utilización de un catéter demasiado ancho, un balón de fijación muy hinchado, el estreñimiento o tratadas las contracciones involuntarias del detrusor.
Una alternativa al sondaje permanente es el sondaje intermitente previo adiestramiento del enfermo, que conlleva menor número de infecciones urinarias.

RECOMENDACIONES PARA EVITAR O DISMINUIR EL RIESGO DE INFECCIÓN NOSOCOMIAL ASOCIADA A DISPOSITIVOS INTRAVASCULARES

INTRODUCCIÓN

La bacteriemia asociada al catéter intravenoso está relacionada con la duración de la cateterización, los microorganismos del habitat dérmico (autóctonos o adquiridos en el Hospital), y la atención recibida tanto en el momento de la inserción del catéter como en el cuidado posterior del mismo. Por ser un acceso al sistema cardiovascular del paciente, es también una posible vía de entrada de microorganismos, pudiendo provocar grandes complicaciones, que a parte de ser molestas para el enfermo, aumentan la morbilidad y mortalidad.
 
RECOMENDACIONES GENERALES

Educación y entrenamiento al equipo de salud:
Se recomienda la educación y entrenamiento, de forma periódica, de médicos y enfermeros sobre las indicaciones para el uso de los catéteres vasculares, procedimiento de inserción y mantenimiento (IA).
Las medidas de control de infecciones deben ser conocidas en detalle por todo el equipo sanitario a los efectos de prevenir las infecciones asociadas a catéter (IA).
 
Vigilancia:
Se debe vigilar la aparición de signos locales de infección en los pacientes con catéteres intravasculares, mediante la visualización y/o palpación de la zona de inserción del catéter, sobre todo si existe dolor, fiebre o signos de infección locales o sistémicos (IB).
No se recomienda hacer cultivos de la punta del catéter de forma rutinaria (IA).

Lavado de manos:
Lavar las manos antes y después de palpar, insertar, reemplazar o curar cualquier catéter intravascular (IA).
 
Medidas de asepsia durante la inserción y cuidado de catéter:
Mantener técnicas de asepsia para la inserción y cuidado del catéter (IA).
Los guantes para la inserción de catéteres periféricos pueden ser limpios o estériles. Si se usan guantes limpios, asegurarse de no tocar el lugar de acceso tras la aplicación del antiséptico en la piel (IA).
Usar guantes estériles para la inserción de catéteres centrales y arteriales (IA).
Se pueden utilizar guantes limpios o estériles cuando se cambia la cura de un acceso vascular (IB).
 
Cuidado del sitio de inserción de catéter:
Desinfectar la piel antes de la inserción del catéter con el antiséptico recomendado (IA).
Permitir que el antiséptico se seque antes de la inserción del catéter (al menos 2 minutos en el caso de utilizar povidona yodada) (IB).
Para cubrir la zona se pueden utilizar apósitos estériles de gasa o apósitos semipermeables transparentes (IA).
Es preferible usar apósitos de gasa si el sitio de inserción del catéter rezuma o sangra (II).
Remplazar el apósito si estuviera húmedo, despegado o visiblemente sucio (IB).
En adultos y adolescentes cambiar los apósitos al menos semanalmente y teniendo en cuenta las circunstancias individuales de cada paciente (II).
No utilizar pomadas antibióticas en la zona de inserción del catéter (excepto cuando se trate de catéteres de diálisis), por el potencial riesgo de infección fúngica y de resistencia antimicrobiana (IA).
 
Selección y cambio de catéteres intravasculares:
Dependiendo del tipo y duración prevista de la terapia intravenosa, seleccionar el catéter, la técnica de inserción y el lugar de inserción, con el menor riesgo de complicaciones (infecciosas o no infecciosas) para el paciente (IA).
Retirar cualquier tipo de catéter intravascular tan pronto como el paciente no lo necesite (IA).
Cuando no se asegure que la técnica de inserción del catéter ha sido aséptica, (por ejemplo durante una emergencia médica), reemplazar el catéter tan pronto como sea posible y no más tarde de 48 horas tras la inserción (II).
Usar el juicio clínico para determinar si el catéter puede ser la causa de la infección de un paciente. Es decir, no reemplazar un catéter si el paciente tiene sólo fiebre. Tampoco reemplazar un catéter venoso si el paciente tiene bacteriemia o fungemia y no parece que la fuente de infección sea el catéter (II).

Reemplazo del sistema de administración y fluidos intravenosos:
Cambiar el sistema completo de administración, no antes de 72 horas, a menos que se sospeche o se documente una infección secundaria a catéter (IA).
Cambiar los sistemas usados para administrar sangre, hemoderivados o soluciones lipídicas dentro de las 24 horas de iniciada la infusión (IB).
Si la solución de infusión contiene sólo dextrosa o aminoácidos, no se necesita reemplazar más frecuentemente que cada 72 horas (II).
Si se infunde solución de propofol, reemplazar el sistema de infusión cada 6-12 horas (IA).
El sistema de agujas debe ser reemplazado con la misma frecuencia que el sistema de administración (II).
Cambiar los tapones no antes de 72 horas (II).
Completar la administración de las soluciones que contengan lípidos en las primeras 24 horas de su preparación, y en el caso de las soluciones que contengan sólo lípidos, en las primeras 12 horas aunque, si el volumen es importante, podrá administrarse en 24 horas (IB).
Completar la infusión de sangre y hemoderivados en las 4 horas siguientes a la preparación de la sangre (II).
Limpiar el sitio de punción del sistema o del suero con antiséptico antes de acceder al sistema (IA).
 
Preparación de mezclas parenterales:
Es recomendable que las mezclas de fluidos intravenosos se preparen en la Farmacia bajo campana de flujo laminar usando una técnica aséptica (IB).
No usar ningún contendor de fluidos parenterales que presente turbidez visible, grietas, agujeros o la fecha de caducidad esté superada (IB).
Usar medicación y/o aditivos en viales de dosis única cuando sea posible (II).
No utilizar los restos de medicación de viales de dosis única para administraciones posteriores (II).
En el caso de utilizar viales multidosis: refrigerar los frascos después que sean abiertos y el fabricante no indique lo contrario (II). Limpiar el acceso con alcohol de 70° antes de insertar una aguja estéril en el vial (IA).
Desechar el vial de multidosis si la esterilización está comprometida (IA).


CATÉTERES PERIFÉRICOS VENOSOS Y ARTERIALES (CVP Y CAP)

Selección del catéter:
Se debe tener en cuenta el propósito y la duración que se pretende para seleccionar un catéter de acuerdo al menor riesgo. Se recomienda utilizar catéteres de teflón o poliuretano (IB).
Pueden usarse agujas convencionales si no se van a usar fármacos que causen lesión tisular en caso de extravasación (IA).
Si se prevé que la duración de la terapia intravenosa va a ser superior a 6 días, considerar el empleo de catéteres de línea media o catéteres centrales de inserción periférica (IB).
 
Selección del sitio de inserción:
En pacientes adultos colocar el catéter en extremidades superiores preferiblemente y cambiar un catéter situado en miembros inferiores a miembros superiores tan pronto como sea posible (IA).
En pacientes pediátricos y neonatos, insertar los catéteres en la mano, el dorso del pie, o en el cuero cabelludo (II).
 
Cambio de los CVP:
En adultos, cambiar los catéteres venosos periféricos cada 72-96 horas para evitar la flebitis, rotando las áreas de inserción. En los niños, dejar los catéteres venosos periféricos hasta completar la terapia intravenosa a menos que haya complicaciones (por ejemplo, flebitis). (IB).
No es preciso cambiar rutinariamente los catéteres de línea media para reducir el riesgo de infección. (IB).
Cambiar el CVP cuando el paciente presente signos de flebitis (dolor, enrojecimiento, calor o cordón venoso palpable). (IA).
 
Cuidado del sitio de inserción de los (CVP):
No aplicar de forma rutinaria pomadas antimicrobianas o antisépticas sobre el sitio de inserción (IB).
Fijar los catéteres de modo tal que prevengan el movimiento dentro de la vena que pueda provocar la lesión de la misma o bien el desplazamiento del catéter (IA).
 
Catéteres arteriales periféricos y monitorización de tensión:
Usar transductores desechables mejor que los reutilizables.
Reemplazar los transductores desechables o reutilizables cada cuatro días así como todos los componentes del sistema como guías de infusión y soluciones (IB).
No es necesario reemplazar los catéteres periféricos arteriales para prevenir la infección asociada a catéter (II). Se aconseja no cambiarlos antes de 5 días.
Reemplazar el catéter arterial y el sistema completo si el paciente desarrolla síntomas de infección, atribuibles a éstos. Colocar el nuevo catéter entre 24 y 48 horas después de comenzar la terapia antimicrobiana. (IB).
Mantener estériles todos los componentes del sistema de monitorización de presión (IA).
Minimizar el número de manipulaciones y entradas al sistema de monitorización, usando un sistema de fluidos cerrado en lugar de sistemas abiertos que requieren jeringas y adaptadores. Si se utilizan sistemas abiertos tratarlos sobre campos estériles y cubrirlos con tapones o jeringas estériles cuando no están en uso (II).

CATÉTERES CENTRALES VENOSOS Y ARTERIALES (CVC Y CAC)

Selección del catéter:
Utilizar catéteres de una sola luz, a menos que sean necesarios más luces para el manejo del paciente (IB).
Se recomienda usar catéteres venosos centrales de inserción periférica (PICC) y tunelizados en aquellos pacientes que precisen acceso venoso durante más de 30 días (IA).
Utilizar catéteres totalmente implantables en pacientes que requieren tratamiento prolongado e intermitente. Para pacientes en los que se requiera frecuente y continuo acceso intravascular, es preferible utilizar catéteres venosos centrales de inserción periférica (PICC) o catéteres venosos centrales tunelizados (II).
Cuando la tasa de infección asociada a CVC sea elevada, considerar la utilización de catéteres impregnados de antibióticos-antisépticos (clorhexidina-sulfadiacina o minociclina rifampicina) (IB).
 
Selección del sitio de inserción:
Tener en cuenta en la elección de la zona de inserción el riesgo de infección y los riesgos de complicaciones mecánicas (como neumotórax en la punción de arteria subclavia, laceración de la vena subclavia, hemotórax, trombosis, etc.) (IA).
Es preferible como zona de inserción la vena subclavia que la yugular o femoral para minimizar el riesgo de infección (IA).
Para la hemodiálisis es preferible la vena yugular o femoral antes que la vena subclavia (IA).
 
Precauciones de barrera durante la colocación de un catéter venoso y arterial central:
Usar técnica de máxima asepsia para la colocación de los catéteres centrales (incluido los de inserción periférica): usar bata y guantes estériles, gorro, mascarilla que cubra la boca y nariz y utilizar paños estériles amplios (IA).
 
Recambio del catéter central:
No es preciso cambiar los catéteres centrales (permanentes, transitorios o de inserción periférica) de forma periódica para prevenir las infecciones asociadas al catéter (IA).
Respecto a los catéteres arteriales pulmonares, no deben cambiarse si se utilizan menos de 7 días (IB).
No existen recomendaciones específicas para el cambio de catéteres insertados en situaciones de emergencia.
Puede utilizarse una guía para el recambio de catéter cuando se sospecha el mal funcionamiento del mismo, siempre que no haya evidencia de infección local (IB).
Si se sospecha infección relacionada al catéter y no hay evidencia de infección local, (drenaje purulento, inflamación o eritema) extraer el catéter existente e insertar un nuevo catéter por la guía. Enviar el catéter extraído al laboratorio para un cultivo cuantitativo o semicuantitativo. Si el cultivo es negativo, dejar colocado el nuevo catéter en el lugar.
Si el cultivo indica colonización o infección extraer el nuevo catéter y colocar uno nuevo en otro sitio (IB).

Cuidado del catéter y del sitio de inserción:
No usar el catéter de alimentación parenteral para administrar otros fluidos.
En catéteres de múltiples luces, seleccionar una exclusivamente para la administración de la alimentación parenteral (II).
Desinfectar la unión catéter-sistema de infusión con antiséptico cada vez que se cambie el sistema (IB).
No aplicar rutinariamente pomadas antimicrobianas en el sitio de inserción de los catéteres centrales (II).
Reemplazar la cura cuando se observa sucia, mojada o despegada y cuando se requiere observar el sitio de inserción (IA).
En las zonas de inserción de CVC de corta duración, reemplazar el apósito de gasa cada 2 días y los de plástico cada 7 días, excepto en los niños, en los que el riesgo de desplazar el catéter de su sitio es superior al beneficio de cambiar el apósito (IB).
En las zonas de inserción de CVC tunelizados o implantados, reemplazar el apósito cada 7 días hasta que cicatrice la zona (IB).
 
Catéteres centrales de hemodiálisis (CH):
No hay recomendación para el cambio de rutina de estos catéteres.
Reemplazar la cura después de cada hemodiálisis y siempre que se encuentre sucia, mojada o despegada o que se desee observar el sitio de inserción.
Aplicar Povidona lodada crema en el sitio de punción al efectuar el cambio de cura (IB).
Usar los catéteres de hemodiálisis sólo para ese propósito. Otros usos como la administración de sangre, fluidos o alimentación parenteral deberán quedar reservados para cuando no hay posibilidad de uso de otros accesos vasculares.


RECOMENDACIONES PARA EVITAR O DISMINUIR EL RIESGO DE INFECCIÓN NOSOCOMIAL ASOCIADA AL TUBO ENDOTRAQUEAL Y OTROS PROCEDIMIENTOS RESPIRATORIOS

 

INTRODUCCIÓN


Las infecciones del tracto respiratorio continúan siendo un problema importante en los pacientes hospitalizados ocupando el segundo lugar en frecuencia entre las infecciones nosocomiales. Dentro de éstas la neumonía se ha convertido en causa frecuente de morbilidad y mortalidad hospitalaria.

Los niños, los mayores de 65 años, los inmunodeprimidos, la patología cardiopulmonar de base y la respiración asistida son factores que determinan un mayor riesgo de adquirir una neumonía nosocomial.


Para hacer frente a la tendencia creciente de esta patología es necesario insistir en las medidas de prevención de la enfermedad y asegurar su cumplimiento. Ese es el objetivo de las recomendaciones que a continuación se exponen.
 
MEDIDAS GENERALES


Se realizara una limpieza completa (incluyendo secado) de todo el equipo que vaya a ser esterilizado o desinfectado (IA).
Después de la desinfección del equipo y material reutilizable utilizado para vías respiratorias bajas, debe emplearse agua estéril para el aclarado (IB).
 
MEDIDAS ESPECÍFICAS


Respiradores mecánicos, humidificadores e intercambiadores de calor-humedad:

Respiradores mecánicos:
No es necesario esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los respiradores mecánicos a excepción del circuito espiratorio interno que será sometida a esterilización o a desinfección de alto nivel.
 
Circuitos de respiradores con humidificadores-condensadores higroscópicoso intercambiadores de calor-humedad:
Se debe cambiar el humidificador-condensador higroscópico o intercambiador de calor-humedad trascurridas 24 horas (instrucciones del fabricante), así como siempre que se detecte un acumulo de secreciones en el mismo.
No se debe cambiar rutinariamente la tubuladura o tubo corrugado, conectada a un humidifícador-condensador higroscópico o intercambiador de calor-humedad, mientras esté en uso en un paciente (IB).
No es preciso utilizar filtros bacterianos, salvo cuando no sea posible utilizar tubuladuras estériles para cada paciente.
 
Humidificadores de pared (caudalímetros):
Se cambiarán las tubuladuras, gafas nasales y las mascarillas, entre usos por diferentes pacientes (IB).
Los caudalímetros se limpiarán y desinfectarán cada 24 horas y entre pacientes.
Es necesario utilizar agua estéril para llenar el depósito de los caudalímetros, (Real Decreto 909/2001 del 27 de Julio) no siendo necesario su uso cuando se administra oxigeno a bajo flujo, por debajo de 3-41/min o una concentración de oxígeno inspirado < 30% (IB).

Nebulizadores de medicación de pequeño volumen (5-30 mi):
Se deben desinfectar (sumergiendo en una solución de glutaraldehído al 2% durante 20 minutos, aclarando posteriormente con agua estéril) y secar con aire los nebulizadores de medicación de pequeño volumen entre tratamiento de un mismo paciente (IB).
Entre pacientes se deben reemplazar los nebulizadores por aquellos que han recibido esterilización o desinfección.
Se debe utilizar para la nebulización únicamente líquidos estériles y administrar estos de una forma aséptica (IA).
Si se utilizan viales de medicación de múltiples dosis, se deberán manipular dispensar y almacenar de acuerdo con las instrucciones del fabricante y de forma aséptica (IB).
 
Nebulizaciones de gran volumen y carpas:
No se utilizarán para el aire de la habitación humidiflcadores ambientales que creen aerosoles (p.ej. por ultrasonidos) y que por tanto son realmente nebulizadores, a menos que puedan ser esterilizados o desinfectados.
Los nebulizadores de gran volumen que son utilizados para terapias inhalatorias, se deben esterilizar o someter a desinfección entre pacientes y cada 24 horas de utilización por un mismo paciente (IB).
Los nebulizadores de carpa, tiendas de oxígeno y sus reservorios, se limpiarán cada 24 horas, cuando lo utilice un mismo paciente. Entre pacientes se esterilizarán o desinfectarán.
 
Otros instrumentos utilizados para terapias respiratorias:
Las bolsas Ambú, sus conexiones y las palas de los laringoscopios, se deben esterilizar o someter a desinfección entre pacientes (IA).

Aparatos de anestesia y sistemas de respiración o circuitos de pacientes:
No es necesario esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los equipos de anestesia a excepción del circuito espiratorio interno, que será sometida a esterilización o a desinfección de alto nivel posterior (IA).
Los componentes reutilizables de los sistemas respiratorios o circuitos de pacientes (p.ej. tubo traqueal o máscara facial, tubuladuras de respiración inspiratorias y espiratorias, piezas en "y", humidificador y tubuladuras) se deberán limpiar y después esterilizar o someter a desinfección de alto nivel (entre usos por diferentes pacientes (IB).
No es preciso utilizar filtros bacterianos salvo cuando no sea posible utilizar tubuladuras estériles para cada paciente.
Se debe purgar y eliminar periódicamente cualquier condensación que se deposite en la tubuladura de un circuito de respiración, cuidando que la condensación no drene hacia el paciente. Después de realizar este procedimiento o de manipular el líquido, se realizará un lavado higiénico de manos (IB).
 
Equipo para la medición de la función pulmonar:
No es necesario esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los aparatos de medición de la función pulmonar entre usos por diferentes pacientes (II).
Las boquillas y tubuladuras reutilizables, se deben esterilizar o someter a desinfección entre pacientes (IB).
Los espirómetros portátiles, sensores de oxígeno, y otros dispositivos respiratorios se deben esterilizar o someter a desinfección entre pacientes (IB).

INTERRUPCIÓN DE LA TRANSMISIÓN DE LAS BACTERIAS DE PERSONA A PERSONA

Lavado de manos:
Las manos se deben lavar después del contacto con mucosas, secreciones respiratorias u objetos contaminados con secreciones respiratorias, con independencia de que se utilicen o no guantes. Las manos se deben lavar antes y después del contacto con un paciente que tenga colocado un tubo endotraqueal o traqueotomía, o con cualquier dispositivo respiratorio utilizado por el paciente, llévense o no guantes (IA).
 
Precauciones de barrera:
Los guantes se deben llevar para la manipulación de las secreciones respiratorias y objetos contaminados con las mismas (IA).
Se debe cambiar de guantes y lavar las manos entre pacientes
Después de manipular secreciones respiratorias u objetos contaminados por secreciones de un paciente y antes de entrar en contacto con otro paciente, objeto o superficie ambiental.
Entre contactos con una zona del cuerpo contaminada y el tracto respiratorio o dispositivo respiratorio de un mismo paciente (1A).
Se deberá llevar bata cuando se prevean salpicaduras con las secreciones respiratorias de un paciente y cambiar de bata después de este contacto y antes de realizar cuidados a otro paciente (IB).
 
Cuidado de los pacientes con traqueostomía:
Se debe realizar la traqueostomía en condiciones estériles (IB).
Cuando se cambie una cánula de traqueostomía se debe realizar mediante técnica aséptica y reemplazar la cánula por una que haya sido esterilizada o desinfectada (IB).
 
Aspiración de las secreciones del tracto respiratorio:
La aspiración se debe realizar con un catéter estéril (II).
Se deben utilizar guantes limpios no estériles.
Cuando se vaya a realizar aspiraciones de vías respiratorias bajas, se realizará cada aspiración con un catéter nuevo. En la misma secuencia de aspiraciones se podrá utilizar el mismo catéter, limpiándolo cada vez en solución estéril (envase monodosis) (IB).
Se debe cambiar el tubo de goma de recogida de aspiraciones entre pacientes (IB).
Se debe cambiar el vaso lavador o bolsa de recogida de secreciones entre usos por diferentes pacientes (IB).

MEDIDAS PARA DISMINUIR EL RIESGO DE INFECCIÓN DEL PACIENTE

Precauciones para la prevención de la neumonía por causas endógenas:
Se debe retirar la alimentación enteral por sonda y retirar dispositivos, como tubos endotraqueales, de traqueostomía y/o entérales (p.ej. oro, ó nasogástricos, ó yeyunales) de los pacientes tan pronto como se resuelvan sus indicaciones clínicas (IB).
 
Prevención de la aspiración asociada a la alimentación enteral:
Si no existe contraindicación a la maniobra, se debe elevar hasta un ángulo de 30-45° la cabecera de la cama de los pacientes con alto riesgo de neumonía aspirativa, p.ej. una persona que recibe ventilación asistida mecánicamente y que tiene colocada una sonda enteral (IB).
Se debe verificar de forma rutinaria el emplazamiento adecuado de la sonda de alimentación enteral (IB).
Medir el volumen residual gástrico y ajustar la tasa y volumen de alimentación enteral para evitar la regurgitación (IB).
 
Prevención de la colonización gástrica:
Si es necesaria la profilaxis frente al sangrado por estrés en un paciente con ventilación mecánicamente asistida, se debería utilizar un agente que no eleve el pH gástrico del paciente (II).
 
Prevención de la neumonía postoperatoria:
Se debe instruir en el preoperatorio a los pacientes, especialmente a aquellos con alto riesgo de desarrollar neumonía, sobre la necesidad de toser con frecuencia, respirar en profundidad y comenzar la deambulación tan pronto como esté médicamente indicado, en el período postoperatorio. Los pacientes de alto riesgo, incluyen a aquellos que van a recibir anestesia, especialmente los que van a ser operados en abdomen, tórax, cabeza o cuello o que presentan una disfunción pulmonar importante, como pacientes con EPOC, anomalías musculoesqueléticas del tórax o pruebas de función pulmonar alteradas (IB).
Se debe alentar a los pacientes operados a toser frecuentemente, respirar profundamente y deambular salvo que esté contraindicado (IB).
Controlar el dolor mediante analgesia sistémica y/o oral. El dolor interfiere en la expectoración e inhalación profunda de los pacientes que se hallan en el período postoperatorio.
Se debe utilizar un espirómetro incentivador o respiración con presión positiva intermitente en los pacientes de alto riesgo de desarrollar neumonía postoperatoria (II).