¿Cómo protegernos frente al humo de un incendio?

Tomás Ruiz Albi, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Río Hortega, responde a las principales dudas y pide prudencia, sobre todo entre la población más vulnerable.

«El humo de un incendio es una mezcla compleja de gases y partículas, productos de la combustión», resume. Según explica, no todas las partículas se comportan igual cuando entran en nuestro organismo. Las más grandes, conocidas como PM10, suelen quedarse retenidas en la nariz, los ojos o los bronquios de mayor tamaño provocando irritación.

«Las más pequeñas, las PM2,5, en cambio, llegan más lejos. Alcanzan las vías aéreas distales y pueden tener más impacto en enfermedades respiratorias como la EPOC o el asma. Incluso, en niños y ancianos pueden llegar a producir inflamación de los bronquios pequeños. Además, hay otras partículas aún más diminutas, inferiores a una micra, capaces de atravesar el pulmón y pasar a la sangre, que pueden favorecer descompensaciones cardiovasculares e incluso problemas neurológicos», añade.

2026-07-30 Protección Humo EL NORTE DE CASTILLA (193.4 KB ) (3páginas)