El Real Decreto 140/2003, de 7 de febreroEste enlace se abrirá en una ventana nueva, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad de las aguas de consumo humano establece los principios y normas que deben cumplir las aguas y las instalaciones de suministro desde la captación hasta el grifo del consumidor con el único fin de proteger la salud de las personas a los efectos adversos derivados de cualquier tipo de contaminación. 

A su vez, la Orden SAN/132/2015, de 20 de febreroEste enlace se abrirá en una ventana nueva, desarrolla parcialmente el citado real decreto, para el territorio de la Comunidad de Castilla y León.

Además, el Programa de Vigilancia Sanitaria del Agua de Consumo humano en Castilla y León contribuye a completar las acciones encomendades por el Real Decreto en nuestra comunidad autónoma.