6/04/2015
Fuente: JAMA

En un reciente artículoEste enlace se abrirá en una ventana nueva publicado en JAMA, se hace un análisis sobre la polimedicación inapropiada y las estrategias para implantar la deprescripción a través de un proceso seriado.

La polimedicación inapropiada, especialmente en ancianos, supone una carga sustancial de efectos adversos a medicamentos, situaciones de enfermedad, discapacidad, hospitalización e incluso muerte. El predictor más importante –por sí solo- de prescripción inadecuada y riesgo de eventos adversos a medicamentos en ancianos es el número de fármacos prescritos. La deprescripción es el proceso de reducción o interrupción de la administración de fármacos, con el objetivo de minimizar la polifarmacia y mejorar los resultados de los pacientes. Actualmente, la evidencia de la eficacia para deprescribir está surgiendo de ensayos aleatorizados y estudios observacionales. A partir de ellos, los autores proponen un protocolo de deprescripción compuesto por 5 niveles:


1) Comprobar todos los fármacos que toma el paciente actualmente y la indicación de cada uno.

2) Considerar el riesgo global del daño inducido por fármacos en los pacientes individuales para determinar la intensidad adecuada de la intervención de deprescripción.

3) Evaluar cada fármaco, en relación a su actual o futuro beneficio potencial, en comparación con el riesgo actual o futuro, o la carga potencial.

4) Priorizar los medicamentos a retirar que tienen la menor relación riesgo/beneficio y la menor probabilidad de producir reacciones adversas al retirarse o de presentar síndromes de rebote de enfermedad.

5) Implementar un régimen de retirada y monitorizar estrechamente a los pacientes para mejorar los resultados o aparición de efectos adversos.


Los autores concluyen que este tipo de estrategias pueden facilitar una deprescripción deliberada y racional así como una aplicación más amplia.