Estos derechos obligan a los poderes públicos de Castilla y León a velar por el respeto a la intimidad de las personas  en las actuaciones sanitarias y a la confidencialidad de la información relacionada con mi salud y a que no se produzcan accesos a estos datos sin previa autorización amparada por la Ley.

 

Además del derecho a la intimidad y confidencialidad de los datos relativos a la salud en este grupo encontramos los derechos que se relacionan a continuación

 

DERECHO A LA INTIMIDAD CORPORAL

Es el derecho a que respeten lo máximo posible la intimidad de mi cuerpo, de forma que la presencia de personas que no colaboren directamente en la prestación de asistencia sanitaria (estudiantes, investigadores, etc.) sea razonable, debiendo reducirse cuando lo solicite.

 

DERECHO A LIMITAR LA GRABACIÓN Y DIFUSIÓN DE IMÁGENES

Derecho a limitar la grabación y difusión de mis imágenes, a través de fotografías, videos u otros medios, cuando dichas imágenes permitan mi identificación como destinatario de atenciones sanitarias, en los términos establecidos en la normativa vigente.

 

DERECHO AL ACOMPAÑAMIENTO

Derecho a que me faciliten el acompañamiento por un familiar o persona de mi confianza, excepto si es desaconsejable o incompatible con la prestación sanitaria.

 

En el proceso del parto, derecho a que faciliten el acceso del futuro padre u otra persona a la sala de dilatación y al paritorio, salvo cuando las circunstancias clínicas no lo hagan aconsejable.

 

Los menores tendrán derecho a estar acompañados por sus padres, tutores o guardadores, salvo que ello perjudique su tratamiento. En las mismas condiciones los incapacitados tendrán derecho a estar acompañados de los responsables de su guarda y protección.

 

DERECHO A LA CONFIDENCIALIDAD DE LOS DATOS GENÉTICOS

Derecho a la confidencialidad referida a mi patrimonio genético y a que dicha información no sea utilizada para ningún tipo de discriminación.

 

DERECHO A LA CONFIDENCIALIDAD DE OTROS DATOS PERSONALES

Derecho a la confidencialidad de los datos referidos a mis creencias, a mi filiación, a mi opción sexual, al hecho de haber sido objeto de malos tratos y, en general, de cuantos datos e informaciones puedan tener especial relevancia para la salvaguarda de mi intimidad personal y familiar. Todo ello sin perjuicio del posible levantamiento de la confidencialidad en cumplimiento de los deberes de comunicación y denuncia.