A veces, la piel de la zona tratada puede enrojecerse, irritarse o ponerse “tostada” como si hubiera tomado el sol. Esto es normal y desaparece después del tratamiento. En ese caso consulte con el oncólogo/a o la enfermera/o.

Mientras dure el tratamiento tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Proteja la piel de la zona tratada del sol y del frío.
  • No la irrite con rascados y evite rozaduras.
  • Hay que mantener el área de tratamiento limpia, seca y bien hidratada. Se recomienda una ducha diaria (mejor que el baño) con agua tibia (nunca caliente). Use jabones o gel neutro, sin colorantes ni aromas.
  • Mantenga la piel bien hidratada siempre con cremas recomendadas por el personal sanitario.
  • En el área a tratar no use cosméticos, perfumes, pomadas, lámparas de calor, botellas de agua caliente, o cualquier otra cosa que la irrite. El secado de la piel debe de ser con una toalla de tejido blando, a toques suaves, sin frotar. Los pliegues que tiene la piel en algunas zonas puede secarlos con un secador de aire frío.
  • Utilice ropa con tejidos de algodón o seda. Evite los tejidos ásperos como lanas y sintéticos. La ropa debe de ser suelta para permitir que la piel transpire y no se irrite.
  • Si tiene escozor o picor, consulte a su médica/o especialista que podrá recetarle algún medicamento para aliviar la molestia.