Fecha de publicación: 14/03/2012

14 DE MARZO, DÍA EUROPEO DE PREVENCIÓN DEL RIESGO CARDIOVASCULAR

 
  Día Europeo de Prevención del Riesgo Cardiovascular

Desde el año 2005, cada 14 de marzo se celebra el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular, con el objetivo de llamar la atención a la ciudadanía acerca de la importancia que tienen las enfermedades cardiovasculares (Enf.C-V) y, sobre todo, a insistir en la capacidad que tenemos de influir sobre los principales factores de riesgo implicados en la mayoría de estas enfermedades que son, fundamentalmente: el tabaquismo, el aumento del colesterol, la hipertensión, la diabetes sin control, la obesidad y el sedentarismo. Pero la Fundación Española del Corazón alerta también acerca de otros nuevos factores de riesgo que facilitan el desarrollo de las Enf.C-V como la apnea del sueño, el estrés, la contaminación y el consumo de drogas; asimismo se recuerda la importancia de los padecimientos "cardiorenales", pues la enfermedad renal crónica afecta al corazón, pero las enfermedades cardiovasculares también afectan a los riñones. No todos los factores de riesgo de las Enf. C-V pueden modificarse, puesto que se ha comprobado que algunas características de las personas implican un riesgo más elevado: a mayor edad, mayor riesgo,  del mismo modo que hay mayor riesgo para las personas con familiares directos que han sufrido antes de los 60 años una Enf. CV. Pero los estilos de vida que incrementan la probabilidad de padecer estas enfermedades sí pueden modificarse.


En este Día hay que insistir en que es preciso hacer todo lo posible por evitar o reducir los factores de riesgo modificables, y para conseguirlo resulta indispensable la implicación de las personas y, especialmente en el caso de los menores, de sus familias.  


La Organización Mundial de la Salud recuerda que las Enf. C-V son la primera causa de muerte en todo el mundo y que el 80% de las muertes prematuras que ocasiona este conjunto de enfermedades se podrían evitar siguiendo un estilo de vida saludable que conlleve la reducción de los factores de riesgo mencionados.


A la luz de los conocimientos actuales, la salud de cada persona está, en buena medida, condicionada por el estilo de vida que decida adoptar. Y para ceñirnos a la realidad y al camino que aún queda por recorrer en la modificación de estilos de vida, es necesario destacar que, con los datos disponibles, no se aprecia que en los últimos años se esté produciendo un cambio de actitud sustancial para reducir los factores de riesgo, como sería deseable; por ejemplo, la obesidad va en aumento en los países occidentales y, en España, tanto la obesidad como el sobrepeso afectan al conjunto de la población en una proporción próxima al 15%; y hay que señalar que afecta cada vez más a los menores y a los jóvenes, en quienes se alcanza cerca del 17% de sobrepeso u obesidad (edades de 11 a 15 años), hasta el punto de tener que considerar como una señal de alarma cifras superiores que ya se están alcanzando en algunas zonas de España. Una de las consecuencias de la obesidad es que la diabetes tipo 2 sigue en aumento. Con relación al consumo de tabaco las últimas encuestas ponen de manifiesto que los chicos y chicas más jóvenes  fuman en una proporción muy superior a la esperada tras las últimas modificaciones normativas, y que hay que prestar especial atención al consumo de tabaco en las mujeres jóvenes y de mediana edad, porque  se observa que son quienes más incrementan el consumo de tabaco a diario. Por los estudios que se han desarrollado se sabe que el riesgo de que un fumador habitual padezca una enfermedad coronaria es el triple del riesgo que tiene quien no fuma, además se suma el riesgo de padecimiento de enfermedades respiratorias y de diversos tipos de cáncer. La principal forma de presentación de la  hipertensión  es la llamada  "hipertensión esencial", esto es, la que no tiene una causa bien definida ni conocida: la tensión arterial debe estar controlada con cifras que no superen los 140 mm de Hg de máxima o sistólica, ni los 90mm de Hg. de mínima o diastólica.    


Las personas que tengan cifras de colesterol por encima de la normalidad o quienes sufran hipertensión o diabetes sin un buen control, tienen que conocer que esta falta de control supone un riesgo elevado de sufrir una enfermedad C-V.  


Hasta aquí se deduce que las medidas a recomendar para reducir el riesgo de padecer una Enf. C-V son: evitar el consumo de tabaco -incluido el tabaquismo pasivo-, mantener una dieta sana y equilibrada, limitando al máximo el consumo de sal, evitar la obesidad y el sobrepeso (cuando la medición del perímetro abdominal es mayor de 88 cm. en las mujeres y de 102 cm. en los hombres, se considera que hay un aumento del riesgo cardiovascular), desarrollar actividad física a diario (lo mínimo que se recomienda es caminar, a buen ritmo, durante 30 minutos diarios), controlar las cifras de tensión arterial (por debajo de 140/90 mm Hg) controlar las cifras de glucemia basal o glucosa en sangre (la cifra de glucosa en sangre se considera normal cuando es menor de 100 mg/dl; entre 100 mg/dl a 126mg/dl, y por encima de esta cifra, el médico propondrá la actuación a seguir para descartar una diabetes) y las cifras de colesterol (el criterio de normalidad es mantener la cifra de colesterol total por debajo de 200mg/dl).En caso dealteraciones hay que seguir rigurosamente las indicaciones que, en cada caso, realice el médico.  


En este sentido es interesante que las personas que estén sometidas a alguno de estos factores de riesgo conozcan, al menos a grandes rasgos, cómo pueden afectar a su salud, porque parece que ésta es una de las la primeras formas de implicarse en el autocuidado y, consecuentemente, implicarse en mejorar la propia salud. Para ello recomendamos que naveguen por las páginas de las Aulas de Pacientes cuyos contenidos están garantizados y sean fiables. Entre ellas se encuentra esta Aula de Pacientes de Castilla y León que incluye guías sobre diferentes Enf. C-V como el infarto agudo de miocardio o la insuficiencia cardiaca.    


Con relación a los otros nuevos factores de riesgo hay que señalar que las situaciones de estrés desencadenan periodos mantenidos de hipertensión arterial, de hecho se ha podido demostrar que tras las dos horas siguientes a sufrir una situación de fuerte estrés emocional el riesgo de padecer un infarto agudo de miocardio se duplica. Por otra parte, la mitad de las personas que padecen apnea del sueño  -que afecta al doble de hombres que de mujeres-, padecen también hipertensión arterial y tienen mayor riesgo que la población general de sufrir un infarto agudo de miocardio. La "apnea obstructiva" es la forma de apnea del sueño más habitual, y se manifiesta con una cadencia de ronquidos fuertes seguidos de largos periodos de silencio, durante los que se interrumpe la respiración. Suele ser la familia la que, asustada por estos periodos en que la otra persona presenta una respiración intermitente,  alertan de la necesidad de acudir al médico para que realice un diagnóstico.


También se han publicado artículos en revistas científicas que demuestran que las arterias de las personas que residen en zonas cuya contaminación atmosférica supera habitualmente las cifras recomendadas por los organismos de control, sufren un deterioro mayor que las personas de zonas con menor contaminación y, en consecuencia, si las condiciones de contaminación se mantienen, a largo plazo, se ha planteado que las primeras tendrán mayor riesgo potencial de sufrir arteriosclerosis, con pérdida de la capacidad vasodilatadora de las arterias, engrosamiento de sus paredes y reducción del calibre o luz arterial interna. Ya hay estudios que estiman que si se redujera la contaminación de algunas zonas urbanas a los parámetros recomendados, se reducirían los ingresos hospitalarios y el número de muertes por Enf. C-V.


Finalmente, también hay estudios que ponen de manifiesto que el consumo de cocaína multiplica el riesgo de padecer un infarto agudo de miocardio en las primeras horas tras su inhalación. 


Mediante unas tablas sencillas se puede calcular el Riesgo Cardiovascular individual. Si utiliza esta herramienta y el resultado es que se encuentra en situación de riesgo,  consulte con su médico cuál es su situación, siga sus indicaciones, realice el seguimiento que establezca  y ajuste su estilo de vida para reducir el riesgo en la mayor medida en que sea posible. 


Presentar algún factor de riesgo cardiovascular no implica que vaya a desarrollar, necesariamente, una enfermedad cardiovascular, pero sí que las probabilidades de que esto ocurra son mucho mayores, por eso, si está decidido o decidida a cambiar y reducir su riesgo, acuda a su médico de familia para que le ayude y le indique las mejores pautas a seguir en su caso concreto.



Para saber más:


Portal de Salud de Castilla y León (Prevención y estilos de vida)

Portal de Salud de Castilla y León (Prevención y estilos de vida)

http://www.saludcastillayleon.es/ciudadanos/es/enfermedades-problemas-salud/enfermedad-cardiovascular/prevencion-estilos-vida



Fundación Castellano y Leonesa del Corazón (FUCALEC)

Fundación Castellano y Leonesa del Corazón (FUCALEC)

http://www.fucalec.com/Este enlace se abrirá en una ventana emergente



Fundación Española del Corazón  

Fundación Española del Corazón (calculadora de riesgo cardiovascular)

http://www.fundaciondelcorazon.com/prevencion/calcula-tu-riesgo.htmlEste enlace se abrirá en una ventana emergente



Organización Mundial de la Salud (Enfermedades cardiovasculares)
Organización Mundial de la Salud (Enfermedades cardiovasculares)

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs317/es/index.htmlEste enlace se abrirá en una ventana emergente