Los enemigos del sol: fármacos fotosensibilizantes

14/08/2015

La fotosensibilidadEste enlace se abrirá en una ventana nueva inducida por fármacos (FIF) es la respuesta cutánea exagerada o anormal producida por la interacción entre una sustancia química fotosensibilizante y la exposición a la luz solar o a una fuente artificial de radiación ultravioleta. Las lesiones que se originan pueden variar desde foto-onicolisis y pigmentaciones anormales hasta pseudo-porfirias o pseudo-líquen plano, dermatitis eccematosas intensamente pruriginosas o grandes quemaduras tras exposiciones mínimas al sol. Este tipo de reacciones pueden producirse independientemente de la vía de administración del fármaco y debido a su parecido con el eritema solar grave o el eccema alérgico grave pueden ser difíciles de diagnosticar.


Es importante diferenciarEste enlace se abrirá en una ventana nueva entre sustancia fotosensibilizante y sustancia fotosensible. La sustancia fotosensibilizante es aquella que estando presente en el organismo puede provocar una reacción cutánea por interacción con la radiación ultravioleta, es decir sensibilizan frente a la luz solar. En cambio, la sustancia fotosensible es aquella cuya composición se ve alterada por la exposición a la luz solar y, que en caso de administrarse, puede conllevar una pérdida de eficacia.


Conviene tener presente las tres circunstancias que deben concurrir para poder hablar de FIF:

circunstancias para fotosensibilidadcircunstancias para fotosensibilidad


Existen 2 tipos fundamentales de fotosensibilidad:


1. Fototoxicidad: es un daño celular directo de naturaleza no inmunológica. Es más frecuente con la administración sistémica de medicamentos, aunque también puede ocurrir con tratamientos tópicos. La reacción fototóxica se desencadena cuando el fármaco libera la energía ultravioleta previamente absorbida y daña el ADN o las membranas celulares. Las lesiones cutáneas habituales consisten en un eritema que se asemeja a una quemadura solar exagerada, pudiendo producirse además hiperpigmentación, edema, vesículas y ampollas en las zonas de la piel expuestas al sol así como descamación de la piel. La reacción suele revertir de 2 a 7 días después de suspender la toma del fármaco. Las erupciones fototóxicas son más frecuentes con tratamientos prolongados y a dosis altas. Se tratan habitualmente con antihistamínicos y con corticoides tópicos y orales.

Las reacciones fototóxicas también pueden dan a nivel ocular, como es el caso de la fotofobia o dolor ocular por exposición solar. Algunos diuréticos o digitálicos son capaces de originarla.

A parte de los medicamentos, la fototoxicidad puede ser ocasionada por cremas cosméticas, desodorantes, jabones antisépticos y s sales de cadmio utilizadas en los tatuajes.

El consumo crónico de sustancias fototóxicas puede generar envejecimiento cutáneo e inmunodepresión.


2. Fotoalergia: es una reacción de tipo inmunológico por lo que requiere una exposición previa al agente fotosensibilizante. La radiación ultravioleta puede modificar la estructura química de algunas cremas o componentes de la medicación. El ketoprofeno es el fármaco que con mayor frecuencia se ha asociado con este tipo de reacciones así como diuréticos, fluoroquinolonas, cloroquina y carbamazepina.


Fármacos comunes que pueden causar fotosensibilidad


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La fotosensibilidad inducida por fármacos lleva implícita una reducción del umbral de quemadura solar. Por ello, los profesionales sanitarios deberían recordar y advertir a los pacientes sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas frente a la exposición directa al sol y evitar las fuentes artificiales. Es importante recordar que una vez concluido el tratamiento, dependiendo de la vida media del fármaco, pueden mantenerse los efectos fotosensibilizantes.


Recomendaciones: Lo mejor, prevenir

  • Tomar los medicamentos de dosis única diaria por la noche siempre y cuando esté indicado. Es una buena manera de reducir la concentración cutánea de fármacos fotosensibilizantes en los momentos de máxima exposición solar.
  • Evitar las horas de máxima insolación y protegerse adecuadamente con ropa, gafas, gorras, etc.
  • Utilizar fotoprotectores de factor de protección solar elevado es una manera de minimizar el riesgo de reacciones de fotosensibilidad. Aunque cada vez son menos las cremas solares que los incorporan conviene saber que aminobenzoatos, cinamatos y benzofenonas pueden producir reacciones de fotosensibilidad en algunas personas.
  • Valorar los suplementos dietéticos ricos en activos antioxidantes (bioflavonoides, vitaminas A, C y E o extractos de determinadas plantas). Estos productos pueden reducir ciertas reacciones de fotosensibilidad como las derivadas de la formación de radicales libres y/o especies reactivas de oxígeno.


Comentario elaborado por Mª Isabel Jiménez Serranía y Belén Calabozo Freile

Portal de Salud de la Junta de Castilla y León