El sacrificio de animales fuera del matadero para autoconsumo es una actividad tradicional que se mantiene en nuestros días. En algunos casos, como ocurre con los cerdos sacrificados en domicilios particulares para autoconsumo, conserva cierta importancia estacional en Castilla y León.

Los principales riesgos sanitarios ligados al consumo de esos productos se han debido principalmente a determinadas enfermedades transmisibles, como la triquinelosis, la cisticercosis y algunas otras patologías de interés local.

La Orden de 25 de septiembre de 2000Este enlace se abrirá en una ventana nueva, de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social, regula el reconocimiento de los cerdos sacrificados, en domicilios particulares, para autoconsumo (B.O.C.yL. nº 192, de 3 de octubre). Mediante dicha disposición se pretende garantizar, fundamentalmente, un adecuado análisis para evitar la aparición de casos clínicos de triquinelosis humana, y se establecen las características generales de autorización sin excepciones en todos los municipios de Castilla y León, la participación de veterinarios colaboradores, el registro de patologías de interés sanitario en los animales inspeccionados, las instrucciones de actuación en los casos de cisticercosis por Cysticercus cellulosae, la especial atención a las actividades de educación para la salud, y la investigación del agente etiológico de las triquinas, tuberculosis, quistes hidatídicos y otros agentes encontrados con riesgo para la salud pública