Cambia el perfil del paciente hepático grave, el hígado graso releva a las hepatitis víricas

«Son enfermedades silenciosas, por eso es importante la detección precoz», apunta Gloria Sánchez Antolín, hepatóloga del Río Hortega, centro que realizó 38 trasplantes en 2025.

Retroceden las hepatitis víricas, gracias a las vacunas y a los antivirales que revolucionaron hace poco más de una década el tratamiento de la temida hepatitis C, pero no hay descenso de pacientes en las consultas de los especialistas en hepatología, porque ese hueco lo ocupan enfermos con hígado graso, un perfil que aumenta al ritmo que ganan terreno las dietas poco saludables y el sedentarismo y hacen crecer la obesidad y el sobrepeso.

Una de cada cuatro personas encaja en esta última etiqueta. Son 600.000 en Castilla y León, que están labrando sobre terreno abonado para acabar con un diagnóstico de hígado graso, una enfermedad que va cursando sin síntomas hasta aflorar, muchas veces, en una fase avanzada en la que, si no se ataja, puede desembocar en cirrosis o cáncer y abocar incluso al trasplante. De hecho, está aumentando la indicación de sustitución de hígado por esta causa.

«Desgraciadamente la prevalencia de la obesidad está subiendo y esto ha hecho que haya más enfermedad de hígado graso», explica Gloria Sánchez Antolín, jefa de la Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Río Hortega, donde atienden anualmente alrededor de 4.500 consultas de revisiones a pacientes controlados por sus especialistas, a las que se suma la asistencia a alrededor de 420 enfermos que debutan cada año con dolencias del hígado.

2026-02-15 Perfil paciente hepático EL NORTE DE CASTILLA (262.3 KB ) (4pages)