La Radiofísica Hospitalaria es una especialidad sanitaria que ha nacido ligada al uso de las radiaciones ionizantes (rr.ii) en la medicina. El carácter eminentemente científico-técnico de la generación de la radiación y el cálculo de su interacción con el cuerpo humano hizo que fuera necesaria la intervención de profesionales debidamente cualificados. Aunque la incorporación de dichos profesionales comenzó en este país en los años sesenta, no fue hasta el año 1997 cuando la especialidad fue regulada definitivamente con la publicación del Real Decreto (RD) 220/1997 de creación de la especialidad de Radiofísica Hospitalaria. Posteriormente, el RD 183/2008 incorpora esta Especialidad en el marco general de todas las Especialidades en Ciencias de la Salud. El acceso a la Especialidad es vía MIR, con un periodo de residencia de 3 años (previsiblemente ampliado a 4 años en un futuro próximo).

Al igual que en muchos otros hospitales de nuestro país, en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) se crea el Servicio de Protección Radiológica en el año 1990, quedando el Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica (SRFyPR) en el seno del CAUSA como un Servicio Central jerarquizado, dependiente de la Dirección Médica, salvo en los aspectos relacionados directamente con la Protección Radiológica, dependiendo en este caso de la Dirección Gerencia (como titular de las instalaciones radiactivas del CAUSA) en todos aquellos aspectos especificados por el Consejo de Seguridad Nuclear.

Incluso con anterioridad a la creación de los Servicios de Radiofísica y PR, las funciones del Especialista en Radiofísica Hospitalaria (ERH) en el hospital están muy ligadas a las áreas médicas de la Radioterapia y del Diagnóstico por Imagen (Medicina Nuclear y Radiodiagnóstico). Con los continuos avances tecnológicos y el uso cada vez mayor de las rr.ii. en otros servicios y unidades (Cardiología, Urgencias, Quirófanos,…), el ERH tiene una relación cada vez más estrecha y con mayor número de servicios y unidades. Además de las funciones concretas y específicas en cada una de estas áreas, el ERH se encarga de la protección radiológica del público, de los pacientes y de los profesionales expuestos.

Las funciones y correspondientes actividades de un ERH aparecen expresamente relacionadas en diferentes documentos oficiales:

  • Guía de Formación de Especialistas en Radiofísica Hospitalaria del Ministerio de Sanidad y Consumo y Ministerio de Educación y Cultura (actualmente en vías de actualización) (4).

  • Reales Decretos sobre Criterios de Calidad en Radioterapia, Medicina Nuclear y Radiodiagnóstico (5; 6; 7).

  • Reglamentos sobre Protección Sanitaria contra rr.ii. (3), sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas (8) y sobre aparatos de rayos X para diagnóstico médico (9).

  • Normativa promulgada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Dichas funciones se resumen seguidamente sin entrar en detalle en la categoría o responsabilidad profesional del ERH dentro del SRFyPR.

La actividad asistencial en el área de Radioterapia se centra principalmente en dos funciones:

  • Planificación de los tratamientos: El especialista en Radiofísica Hospitalaria es el responsable de planificar el tratamiento con radiaciones al que va a ser sometido el paciente. Siguiendo las prescripciones del oncólogo radioterápico, calcula los tiempos y dosis de radiación administrada, diseña las técnicas de tratamiento más adecuadas y determina la distribución de la dosis de radiación en el interior del paciente. Para realizar dichas planificaciones o dosimetrías clínicas se utilizan herramientas de hardware y de software (sistemas de planificación), de cuya configuración se encarga también el radiofísico, a partir de la realización de diversas medidas de las características de la radiación emitida por las diferentes unidades de tratamiento (acelerador lineal, braquiterapia,...).
  • Control de calidad del equipamiento asociado y de la instrumentación utilizada: Desde la puesta en marcha inicial de los equipos de tratamiento (aceptación y establecimiento del estado de referencia inicial) y durante todo el tiempo que estén funcionando, el radiofísico debe realizar medidas periódicas de las características de la radiación emitida. Este control de calidad asegura que todos los parámetros se mantienen dentro de las tolerancias establecidas tanto por la legislación vigente como por normas y protocolos divulgados por entidades de reconocido prestigio, de modo que los tratamientos se reproducen con la calidad óptima. Estos controles de calidad también deben realizarse siempre que haya existido una intervención que pueda modificar las características de dichos equipos. También es responsable de la correcta calibración de los detectores utilizados y de su verificación.

En el área del Diagnóstico por Imagen, donde se incluyen Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear, la actividad asistencial del radiofísico se centra en las siguientes funciones:

  • Calidad de la imagen: Los especialistas médicos que utilizan la imagen para el diagnóstico basan sus análisis en características muy precisas de las imágenes. La buena calidad de la imagen, básica para la realización de un diagnóstico correcto, depende de una cadena de factores (equipo generador de radiación, sistema de recepción de la radiación, sistemas de procesamiento de la imagen y sistemas de presentación de la imagen). El radiofísico es el responsable de la calidad de la imagen, por lo que realizará medidas periódicas que garanticen que los diversos componentes de la cadena de imagen están en condiciones óptimas para el diagnóstico.
  • Dosis de radiación impartidas a los pacientes: El radiofísico es responsable de realizar los cálculos y estimaciones necesarios para conocer las dosis de radiación que se ha impartido a los pacientes como consecuencia de su estudio diagnóstico, y que con la inminente nueva legislación pasarán a formar parte de su historial. También es aplicable para conocer la dosis que recibe en embrión o feto una paciente embarazada.
  • Control de calidad del equipamiento asociado y de la instrumentación utilizada: Al igual que en el área de Radioterapia, el especialista en Radiofísica Hospitalaria realiza medidas periódicas de las características de la radiación emitida o detectada, que servirá en este caso tanto para la calidad de imagen como para prevenir dosis de radiación innecesarias a los pacientes. En el caso de producirse intervenciones en los equipos generadores de radiación o detectores, el radiofísico es responsable de su posterior verificación para comprobar que el equipo se encuentra en estado útil. También es responsable de la correcta calibración de los detectores y de su verificación.
  • Terapia con radioisótopos (Medicina Nuclear): Existe una rama de la especialidad de Medicina Nuclear encargada de suministrar tratamientos con radioisótopos a pacientes con determinadas patologías (tiroideas como hipertiroidismo y cáncer de tiroides, metástasis óseas, tumores neuroendocrinos, etc…). En los casos en los que se administra una cantidad prefijada de radioisótopo, el radiofísico es responsable de la realización del cálculo de la distribución de la dosis, y en otros casos, el radiofísico es el responsable de calcular la cantidad de radioisótopo que se debe administrar para alcanzar la dosis de radiación prescrita en la parte del cuerpo que se quiere tratar.

En lo que respecta a la protección radiológica, el radiofísico, como mayor conocedor de las radiaciones ionizantes y del riesgo que estas suponen, ejerce las siguientes funciones:

  • Diseño de instalaciones: Adecuar los blindajes en aquellas estancias donde existan equipos o pacientes emisores de radiación.

  • Elementos personales de protección: El radiofísico se encarga de la gestión de los elementos personales de protección individual (EPI) frente a la radiación (delantales plomados, protectores tiroideos,…). Dicha gestión incluye las recomendaciones para su adquisición, las necesidades de protección y la valoración del estado de los EPI en uso.

  • Control y vigilancia dosimétrica de los trabajadores: Incluye la gestión de los dosímetros personales y sus lecturas para todo el personal expuesto, manteniendo al día los historiales dosimétricos. Además verifica que los niveles de dosis son los previsibles, y siempre inferiores a los límites permitidos, investigando las causas de las dosis anormalmente altas, y si no están justificadas, tramita su modificación en el historial dosimétrico.

  • Gestión de fuentes y residuos radiactivos: El radiofísico controla la entrada y salida de todo el material radiactivo de la instalación. Para la gestión de los residuos es fundamental su segregación y clasificación, así como su almacenamiento en almacenes acondicionados para ello hasta su posterior eliminación como residuos convencionales.

  • Trámites administrativos ante el CSN y Delegación Territorial de Industria: Como interlocutor con el Consejo de Seguridad Nuclear, el radiofísico se encarga de la gestión de los requisitos legales de las instalaciones radiactivas y de radiodiagnóstico (trámites de inspección, puesta en marcha, modificación o clausura de instalaciones, informes anuales).

Parte de las funciones del radiofísico se pueden enmarcar como actividad docente:

  • Docencia de pregrado: Cuando existen convenios específicos con Universidades y el Ministerio de Educación.

  • Docencia de postgrado: En programas de formación vía MIR de residentes de Radiofísica Hospitalaria y de otras especialidades.

  • Formación continuada: Con el objeto de actualizar conocimientos, dentro del Servicio se preparan sesiones clínicas de actualización y bibliográficas, así como sesiones clínicas generales del Hospital. Fuera de él se pueden ejercer labores docentes en cursos, seminarios, congresos,…

  • Formación en protección radiológica de profesionales: El CSN determina la necesidad de formación en materia de PR tanto de los trabajadores expuestos (cursos para la obtención de licencias, segundo nivel de formación en radiología intervencionista,…) como de aquellos profesionales que prescriben pruebas diagnósticas que involucran el uso de radiaciones (prescriptores). También se han incorporado contenidos específicos de PR en programas formativos de diversas especialidades en ciencias de la salud.

  • Formación en protección radiológica del público y paciente: Participación en campañas de información al público sobre las ventajas y la seguridad radiológica de las radiaciones ionizantes en medicina: diseño y colocación de carteles informativos en diferentes puntos y servicios del hospital, explicando el uso seguro de las rr.ii.; normas para los pacientes a los que se les han administrado radiofármacos,...

El radiofísico dedica parte de su tiempo a realizar actividad científica y de investigación, dentro de sus posibilidades materiales:

  • Desarrollo de líneas de investigación multidisciplinares: Participando en proyectos que involucran conocimientos científico-técnicos y en uso de las radiaciones, poniendo especial énfasis en la evaluación de la investigación y la calidad en el proceso investigador.

  • Publicación de artículos, ponencias, comunicaciones orales y pósteres: Para difundir los resultados en diversos foros científicos, potenciando así su utilidad en la asistencia sanitaria.

Conviene señalar también la participación institucional del Especialista en Radiofísica Hospitalaria, relacionada con sus funciones y conocimientos:

  • A escala intrahospitalaria:

    • Comisiones de Garantía y Control de Calidad en Radioterapia, Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear, por sus funciones dentro de estas áreas médicas.

    • Comisión de Seguridad del Paciente y Gestión de Riesgos, por su conocimiento sobre el riesgo que representan las radiaciones ionizantes.

    • Comisión de Tecnología y Adecuación de Medios Diagnósticos y Terapéuticos, por su conocimiento de la tecnología y del equipamiento relacionado con las radiaciones.

    • Cualquier otra Comisión o Grupo de Trabajo del centro que requiera su presencia como facultativo o como radiofísico.

    • A escala local y autonómica:

      • Estrategias de planificación de Servicios y adquisición centralizada de equipos.

      • Elaboración de normas y guías en el marco de competencias de la Comunidad.

      • Auditorías pertinentes indicadas en la legislación.

      • Actuaciones por parte de Protección Civil y Bomberos, durante una emergencia que afecte a una instalación radiactiva con riesgos radiológicos.

    • A escala nacional:

      • Participación en Sociedades Científicas y Colegios Profesionales que tengan relación con la Especialidad, contribuyendo a las actividades científicas promovidas en su seno.

      • Participación en foros auspiciados por el CSN o el Ministerio de Sanidad, para el análisis de las problemáticas sanitarias en las que el radiofísico tiene competencia.

      • Participación en la Comisión Nacional de la Especialidad, velando por el buen funcionamiento de la misma y adecuando los avances científicos al ejercicio profesional.


En definitiva, por todo lo dicho, el papel del Especialista en Radiofísica Hospitalaria es fundamental en la introducción y correcta utilización de la tecnología que, en el campo de las radiaciones, se ha implementado rápidamente en los hospitales en los últimos años. Así en radioterapia se ha conseguido depositar la dosis de forma muy precisa, elevándose la tasa de supervivencia, y en diagnóstico se ha logrado una mejora en la calidad de imagen y una reducción de la dosis al paciente, gracias a que la funcionalidad de los equipos implicados y el conocimiento y control de calidad de los mismos son tales que permiten la máxima fiabilidad, resultando en esto el radiofísico una pieza clave, así como en la introducción de nuevas aplicaciones y técnicas (SBRT, tomosíntesis, PET-CT,…). En el campo de la protección radiológica es imprescindible el radiofísico para conseguir el objetivo de prevenir los efectos biológicos no deseados de las radiaciones ionizantes, limitando la exposición de pacientes, público y trabajadores al mínimo posible. Además, dichos avances tecnológicos han traído como consecuencia la realización de controles de calidad más complejos y sofisticados.