La parada cardiorrespiratoria (PCR) supone el cese de forma brusca e inesperada de la circulación sanguínea y de la respiración espontánea y por tanto, el cese del aporte de oxígeno a los órganos vitales, siendo especialmente afectado el cerebro. Cuándo el cerebro deja de recibir oxigeno durante 6-8 minutos se produce la muerte de sus células, produciéndose una situación irreversible.

En esta situación se debe actuar de forma rápida (puesto que el tiempo es esencial) mediante la aplicación de una serie de sencillas maniobras aplicadas por las personas que se encuentran al lado de la víctima que sufre la parada cardiorrespiratoria. Estas maniobras intentarán suplir las funciones respiratoria y circulatoria hasta que los servicios sanitarios se hagan cargo de la situación aplicando las medidas de soporte vital avanzado protocolizadas para intentar revertir la situación de parada cardiorrespiratoria.

La parada cardiorrespiratoria con posibilidades de recuperación debe diferenciarse de la detención de las funciones vitales que tienen lugar en el proceso de muerte natural que se presenta como consecuencia del envejecimiento biológico o de la evolución natural de una enfermedad.