Las quemaduras son un tipo de lesiones que afectan a los tejidos del organismo tras entrar en contacto con una fuente de calor intenso, con productos químicos, con la electricidad o por exposición a radiaciones.

Las quemaduras se clasifican según su profundidad y su extensión.


Según profundidad

  • Quemaduras de primer grado: Se afecta solamente la capa superficial de la piel (epidermis) produciendo un enrojecimiento de la zona lesionada, inflamación de la misma y dolor.
  • Quemaduras de segundo grado: Además de la epidermis también se afecta parte de la capa que está inmediatamente por debajo (dermis). Se caracteriza por la aparición ampollas y un dolor intenso.
  • Quemaduras de tercer grado: Afecta a todas las capas de la piel, extendiéndose hasta los tejidos más profundos. Es una lesión de aspecto carbonáceo o blanco nacarado. No hay dolor debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas.

Según extensión

Existen diversas reglas para calcular la superficie total quemada. La más utilizada por personal sanitario se conoce como «Regla de los 9» de Wallace, sin embargo para una primera valoración por población general no sanitaria es suficiente saber que la palma de la mano (incluidos los dedos) del accidentado corresponde a un 1% de la superficie corporal total. Con esta regla nos podemos hacer una idea rápida y aproximada de la superficie quemada aportando una información útil a los servicios sanitarios.

La valoración de la gravedad de una quemadura se basará en la extensión de la superficie corporal quemada y el grado de profundidad de la misma. También se deben tener en cuenta que otros factores como la edad, el agente causal y ciertas localizaciones, como la cara, los pliegues y los genitales, influyen también de forma considerable en el pronóstico.

La posibilidad de supervivencia en un quemado está directamente relacionada con la extensión y profundidad de la quemadura.