El 25 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Ataxia, una celebración instaurada en el año 2001 con el objetivo de concienciar e informar a la población sobre este trastorno caracterizado por una disminución en la capacidad de coordinación de los movimientos del cuerpo.

La Federación de Ataxias de España, FEDAES, y las asociaciones a las que representa, conmemoran este día con actividades de Información/difusión y sensibilización de la Ataxia y sus consecuencias.

La Ataxia constituye un síntoma propio de numerosos procesos degenerativos, como pueden ser el hipotiroidismo, ciertos déficits vitamínicos, anomalías congénitas del cerebelo, esclerosis en placas, degeneración cerebelar…incluso puede manifestarse bruscamente en caso de traumatismo craneoencefálico, una hemorragia cerebral, infecciones severas, exposición a ciertas drogas.

Es una pérdida de la función del cerebelo que es el encargado de coordinar los movimientos, y suele manifestarse con temblor de inicio y supone dificultad para realizar movimientos precisos o mantener el equilibrio de la postura corporal.

Las lesiones de la ataxia cerebelosa pueden afectar al tronco (ataxia estática o axial) y el paciente camina aumentando la base de sustentación, o puede afectar a los miembros (ataxia cinética) y el paciente realiza los movimientos tanto de miembros superiores como inferiores oscilando y con pérdida de la medida.

Además, a estos síntomas de tipo neurológico, suelen asociarse otros signos o síntomas relacionados con la enfermedad o ataxia concreta que sufra el paciente.

Aunque la ataxia más conocida y frecuente es la Friedreich, existen más de 200 tipos de ataxia que comparten una característica común, que es la alteración de la coordinación de movimientos. Aunque es una lista extensa y compleja de tipos de ataxia, podemos clasificarlas en hereditarias (de diferentes tipos en función de las alteraciones en los cromosomas) o no hereditarias (metabólicas, tumorales, infecciosas, traumatismos y otros) de aparición temprana (antes de los 20 años de edad) o aparición tardía (en la edad adulta).

Para el diagnóstico de sospecha suelen realizarse estudios neurofisiológicos que pueden completarse posteriormente con pruebas genéticas en caso de que se sospeche que puedan existir alteraciones cromosómicas.

Aunque en la actualidad no haya todavía un tratamiento curativo para estas enfermedades, la prevención y control de algunos síntomas es posible y conveniente.

El grado de progresión, diferente para cada tipo de ataxia, depende de muchos otros factores, genéticos y personales. Las que se presentan de forma brusca suelen recuperarse rápidamente y completamente mientras que cuando es de forma insidiosa pueden llevar un desarrollo progresivo y prolongado en el tiempo.

En cualquier caso, e independientemente del tratamiento prescrito, resulta muy importante realizar ejercicios, bajo la supervisión de un profesional, para evitar y contrarrestar las posibles retracciones y contracturas musculares, conseguir mayor funcionalidad y si es posible conservar la marcha autónoma durante el mayor tiempo posible.


Para saber más:

Federación Española de Ataxias

https://fedaes.org/que-es-la-ataxia/Este enlace se abrirá en una ventana nueva


Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER)

https://www.enfermedades-raras.org/index.php/component/content/article?id=731Este enlace se abrirá en una ventana nueva


Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (página traducida)

https://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/ataxias.htmEste enlace se abrirá en una ventana nueva


MedlinePlus

https://medlineplus.gov/spanish/friedreichsataxia.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva

https://medlineplus.gov/spanish/ataxiatelangiectasia.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva