Fue erigido en el siglo XVI. Se hallaba emplazado en la zona sur de la ciudad, junto a la románica iglesia de San Nicolás, en el edificio que actualmente es la Casa de la Misericordia.

Aún se conserva en la portada del edificio un bello relieve en piedra del Padre Eterno y de ahí le viene el nombre de Hospital de Dios Padre.

Fue fundado en 1532 por el canónigo D. Hernando Manzanas y por D. Alonso de Pliego, deán de la Catedral. En un principio, se llamó Hospital de las Bubas, aunque no sólo se centró su actividad en las enfermedades contagiosas, pues su labor curativa y asistencial fue muy amplia e intensa.

Llegó a ser el hospital más importante de nuestra ciudad en el que, aparte de la atención personalizada a cada enfermo, preocupaba hondamente el problema de la higiene, una vez disminuida la plaga de la peste: una Cédula Real "mandaba que toda la ropa de los enfermos, que obieren sido apestados, se recogiese y se quemase".

Tuvo capacidad para albergar 30 personas y su actividad se prolongó hasta finales del siglo XVIII.

Hospital de Dios Padre