doctora Un factor de riesgo es cualquier elemento que aumenta la posibilidad de desarrollar una enfermedad. Las personas que presenten factores de riesgo pueden tener más probabilidades que el resto de padecer un melanoma.

Entre los principales factores de riesgo asociados a la mayor probabilidad de desarrollar este cáncer destacan:


 a) El tipo de piel:


La piel de color claro (fototipos I y II, es decir, las personas que siempre se queman al sol y nunca se broncean) con independencia del color de los ojos y el pelo.


La presencia de un número elevado de lunares o nevus melanocíticos (más de 50) parece ser también un factor de riesgo, especialmente en el caso de los nevus melanocíticos congénitos gigantes (>20 cm de diámetro), de nevus atípicos y síndrome del nevus atípico o displásico.


 b) La exposición solar:


La acción solar sobre la piel es todavía más nociva si el exceso de exposición se produce en la infancia y la adolescencia.


La luz solar contiene rayos ultravioleta (UV) que pueden afectar a la piel. Hay dos tipos principales de UV - rayos ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB). Tanto los rayos UVA y UVB dañan la piel con el tiempo.


Las fuentes artificiales de luz, tales como lámparas solares y camillas de bronceado, también pueden aumentar su riesgo de desarrollar melanoma.


 c) Antecedentes personales y familiares:


Entre un 5 y un 10% de los pacientes con melanoma tienen historia familiar de melanoma o han desarrollado un segundo melanoma. Se han identificado varios genes implicados en la aparición del melanoma.


Los principales factores que aumentan el riesgo de desarrollar melanoma son el tipo de piel (fototipos I y II) y el aumento de la exposición al sol.


La prevención primaria, es decir, la identificación y control de los factores de riesgo en la inducción del melanoma junto con el diagnóstico precoz (prevención secundaria) son las armas fundamentales para intentar disminuir la morbimortalidad por melanoma.