Fecha de publicación:24/05/2017

Epilepsia

El Día Nacional de la Epilepsia se celebra en España cada 24 de mayo desde el año 2006, con el objetivo de informar a la población sobre esta enfermedad y desvelar los falsos mitos que hay en torno a ella. Esta celebración está en consonancia con la Declaración Europea sobre la Epilepsia, que pretende mejorar la información de la sociedad respecto a esta enfermedad, integrar al paciente epiléptico en la vida social y laboral, ayudar a estas personas y a sus familiares para que su tratamiento sea el apropiado y alcanzar una buena calidad de vida.


La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central en la que se ve alterada la función de las células (neuronas) que forman el sistema nervioso. Éstas envían señales anómalas a otras neuronas y músculos lo que puede provocar sensaciones, emociones y comportamientos extraños, como espasmos musculares y pérdida del conocimiento. Estas alteraciones se manifiestan en forma de crisis que son fenómenos bruscos, transitorios e imprevisibles como convulsiones, pérdida de conocimiento, espasmos musculares o estados de confusión.


La causa que la produce se desconoce en muchos casos y en otras ocasiones puede estar originada por algunas enfermedades, lesiones cerebrales o el desarrollo cerebral alterado.


Esta enfermedad neurológica puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza, clase social o país, siendo una de las enfermedades neurológicas más frecuentes.


A nivel mundial, se estima que 50 millones de personas padecen epilepsia, de ellas 6 millones estarían en Europa. El 85% de los epilépticos viven en países en vías de desarrollo.


Según un estudio de la Fundación Española de Enfermedades Neurológicas, se estima que en España padecen epilepsia alrededor de 400.000 pacientes. Según esta misma fuente, la incidencia anual de epilepsia es de 31 a 57 casos nuevos por cada 100.000 habitantes (entre 12.400 y 22.000 casos nuevos cada año en España), siendo esta incidencia superior en niños entre 6 y 14 años (incidencia de 3,7 por 1.000 habitantes), adolescentes y ancianos (en las edades por encima de 60 años la incidencia se sitúa en torno a 134 por 100.000 habitantes).

El tratamiento de la epilepsia consiste en la utilización de medicamentos que disminuyen la irritabilidad de las neuronas, con el objetivo de reducir el riesgo de crisis; cuando no es posible controlar las crisis con medicación existe la posibilidad, en algunos casos, de aplicar tratamiento quirúrgico. Además de estos tratamientos es importante que estas personas sigan hábitos de vida sanos especialmente dirigidos a evitar la estimulación del sistema nervioso como dormir las horas necesarias y evitar el alcohol y las drogas. Siguiendo el tratamiento adecuado, un porcentaje elevado de pacientes consiguen no tener crisis e incluso transcurridos unos años suspender el tratamiento farmacológico.

Cuando se consigue un buen diagnóstico y un tratamiento adecuado estas personas pueden llevar una vida normal sin restricciones sociales ni laborales más allá de las limitaciones a las actividades de riesgo. No afecta a la capacidad intelectual.

Es importante que estos enfermos y su familia estén bien informados acerca de esta enfermedad, del tratamiento que debe seguir, y del comportamiento ante las crisis, evitando la sobreprotección a los niños o la limitación de la vida social y laboral a las personas adultas.

¿Qué se debe hacer ante una crisis convulsiva generalizada?

Hay 5 consejos básicos que no se deben olvidar:

  • No perder la calma. Una actuación precipitada puede ser peligrosa.
  • Tratar que la persona no se lesione durante la crisis. Quitar objetos peligrosos de alrededor (aristas de muebles, objetos punzantes, etc). Colocar algo blando bajo su cabeza, para evitar que se golpee contra el suelo. Aflojar ropas de alrededor del cuello (corbata, camisa, etc.).
  • No inmovilizar a la persona por la fuerza durante la crisis.
  • Evitar introducir un objeto en la boca o darle agua o alimentos durante la crisis o poco después.
  • Comprobar que la crisis finaliza sin problemas.

Se debe esperar al lado de la persona hasta que la crisis termine. En la mayoría de los casos la crisis no se prolonga más allá de los 3 o 4 minutos. Finalizada la crisis, se debe colocar a la persona de medio lado e inclinarle la cabeza para evitar que se atragante con la saliva o posibles vómitos y comprobar que vuelve poco a poco a la situación normal. Dejar que descanse hasta que se recupere.


Para saber más:

Sociedad Española de Neurología

http://epilepsia.sen.es/node/3Este enlace se abrirá en una ventana nueva


Fundación Española de Enfermedades Neurológicas

http://www.feeneurologia.com/enfermedades-neurologicas/epilepsiaEste enlace se abrirá en una ventana nueva


MedlinePlus

https://medlineplus.gov/spanish/epilepsy.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva



Fisterra- Guía sobre la Epilepsia

http://www.fisterra.com/guias-clinicas/epilepsia/Este enlace se abrirá en una ventana nueva


Federación Española de Epilepsia

http://www.fedeepilepsia.org/Este enlace se abrirá en una ventana nueva